Sewell: recuerdo de los mineros de antaño
Revista Viajando, edición Chile, septiembre de 2008
Recientemente nombrado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, Sewell fue uno de los campamentos que albergó por años a los trabajadores de la cuprífera Braden Cooper Company. Hoy, es el mayor filón de cobre bajo tierra conocido como El Teniente, propiedad de Codelco-Chile.
El campamento está ubicado en la comuna de Machalí, a 150 km. de Santiago y 64 km. de Rancagua. Su origen se remonta a 1904, cuando William Braden inició los preparativos para explotar el yacimiento.
Su máximo apogeo fue en 1916, cuando entre sus largas escaleras y hermosos paisajes cordilleranos habitaron más de 15 mil personas, principalmente mineros y sus familias. En 1961 comenzó la Operación Valle, donde los sewelinos debieron emigrar a Rancagua.
Para 1977, vivían en Sewell 1.500 habitantes, y en 1981, debido a los efectos del abandono, iniciaron las demoliciones de algunas zonas tradicionales del asentamiento.
Actualmente es posible recorrer la parte central del campamento y conocer sus típicas edificaciones que parecen caer por los acantilados que dominan el valle.
Entre sus construcciones -realizadas en maderas nativas- están los edificios de departamentos y de servicios, viviendas para trabajadores solteros llamados Sorensen, y viviendas aisladas unifamiliares, similares a las del demolido barrio americano con su singular estilo georgiano.
Otras construcciones destacadas son el antiguo hospital, la Escuela Industrial, el Club Social, el edificio Nº152 -único erigido contra la pendiente del cerro, con nueve plantas escalonadas-, la estructura conocida como Punta de Rieles y el puente Rebolledo, entre otros maravillosos lugares.
En Sewell las vías de tránsito son exclusivamente peatonales, lo que permitió organizar el campamento en torno a la gran Escalera Central, que es el espacio público principal, y a partir de la cual se puede acceder a diferentes plazuelas, juegos infantiles y miradores, a través de senderos y escaleras secundarias.
Hoy, este Patrimonio de la Humanidad es un emblema del pueblo minero, del cual se puede conocer más gracias a un completo museo con diversos elementos que sirvieron de apoyo para la extracción del preciado mineral.