Tamaño del texto
Relais & Châteaux, Eslovenia
Hotel Grad Otocec: alojarse como reyes
Por Alberto Lameiro   |  
26 de Mayo de 2014

Fortaleza de estilo gótico renacentista y hogar de nobles, el establecimiento ahora es un hotel de lujo que ha sido exquisitamente restaurado para recibir a los huéspedes. Se levanta en el centro de una isla, a medio camino de Ljubljana y Zagreb, y a 7 km. de Novo Mesto –verdadero patrimonio cultural de la Edad Media–.

Si hay algo que no falta en Eslovenia es historia y castillos. Alojarse en uno de ellos, donde no sólo existen huellas del pasado sino que se escriben las del futuro, resulta una experiencia única. A tal punto que, siendo un lugar de reunión de dignatarios, el huésped podrá encontrarse al presidente del país almorzando y celebrando su cumpleaños junto con el príncipe Alberto de Mónaco.

Es un detalle de color frente a todo lo que ofrece esta fortaleza de estilo gótico renacentista en el centro de una isla a medio camino de Ljubljana y Zagreb.

Hogar de nobles conocidos como los Caballeros de Otočec, hoy convertido en un lujoso hotel rodeado por la aguas del río Krka y lindante con un prestigioso campo de golf, el establecimiento se encuentra a sólo 7 km. de Novo Mesto –verdadero patrimonio cultural de la Edad Media– y cercano a las termas Dolenjske Toplice.

En un remanso de paz donde el espíritu del pasado se conjuga de maravillas con el ritmo de la vida contemporánea, este castillo exquisitamente restaurado ha sabido conservar el carácter y la autenticidad del lugar, un marco único que invita a relajarse en el corazón de la naturaleza y de la historia cultural eslovena.

Disfrutar de un paseo matinal amenizado por el canto de los pájaros, jugar un partido de golf en uno de los mejores campos de Europa, o tomar una deliciosa copa de vino de una cava de amplia selección frente al hogar a leña, preparándose para degustar una cena gourmet a la luz de las velas, es algo que hará del viaje por los países del imperio de Tito una vivencia memorable.

En cuanto a la gastronomía, las cenas en esta encantadora propiedad merecerían un párrafo aparte, ya que el servicio es destacado y reconocido fuera de la actividad hotelera. El paladar se ve tentado por las delicias que exhiben una increíble creatividad y mezclan diferentes tipos culinarios.

El chef Dejan Pavlič, medalla de bronce en las Olimpiadas Culinarias de 2008, realiza junto a su equipo un admirable trabajo, utilizando los mejores ingredientes y demostrando un profundo conocimiento de las recetas medievales y tradicionales. De esta manera, prepara menúes para los gustos más exigentes, como por ejemplo sopa de ortigas, entradas mágicas como el foie gras y una muselina de compota de membrillo con pimienta roja, pesca del día con coulis de ajo y puré de remolacha, o medallones de venado con salsa de arándanos. A la vez, el sommelier Simon Perse sugiere el vino que se ajusta al menú.

Por otro lado, el visitante no podrá sorprenderse al finalizar su cena y ver en el jardín un desfile de modas o cualquier otro evento social, ya que es habitual que este pequeño paraíso sea sede de los más prestigiosos acontecimientos de la región.

Después de una noche envuelto en colchones de ensueño, con ropa blanca de algodón de primera calidad, y de tomar un copioso desayuno con exquisiteces artesanales exhibidas como joyas, el huésped puede optar por hacer uso de la cancha de tenis, practicar rafting, efectuar un paseo en bicicleta, o dedicar la mañana a la pesca, actividades que el hotel provee para hacer de la estancia un momento agradable.

Hospedarse en el Hotel Grad Otocec es vivir por unos días un verdadero cuento de hadas en el que se combinan la distinción y el relax. Quien pueda vivenciarlo comprobará que se trata de una experiencia inolvidable, como todas las que brindan los hoteles asociados a Relais & Chateaux, garantía de confort, alto nivel de atención y calidad.