Tamaño del texto
Personajes
Roberto Piazza, creador incansable
Por Mariela Onorato     |  
17 de Junio de 2014

Este diseñador de alta costura, que además se animó a la actuación, el canto y la escritura, apela a la risa, el enojo, la nostalgia, la pasión y la fascinación para relatar sus viajes alrededor del mundo. Por placer o por trabajo, no importa el motivo, cada travesía es para Roberto Piazza una fuente de inspiración para sus creaciones. 

Este diseñador de alta costura con más de 30 años de trayectoria pasó los límites de la moda para convertirse en un artista integral que coquetea con la actuación, el canto, la escritura y la conducción.

Todas estas pasiones se complementan con uno de sus mayores placeres: viajar. En esta nota Roberto Piazza se saca el traje de diseñador, se coloca el sombrero de turista y nos lleva a recorrer tierras lejanas.

EL URBANITA.

-¿Cuáles son sus destinos preferidos?

-Mis vacaciones siempre las planifico en invierno o en destinos que estén en temporada invernal. Por ejemplo, en febrero realicé un circuito por Europa que incluyó Ámsterdam y Tilburg en Holanda, París, Londres, Amberes y Düsseldorf. Además, siempre busco destinos de ciudad, con propuestas de arte, teatro y compras. En esta última oportunidad se trató de un viaje de placer y de trabajo. Porque el Ámsterdam Museum me invitó al evento Fashion & Art para presentar mis diseños de alta costura representando a Argentina.

-¿Qué tipo de actividades le gusta hacer en sus viajes?

-Me apasiona recorrer las calles de una ciudad sin prisa para conocer su gente, sus restaurantes y sus costumbres. Tengo excelentes recuerdos de Düsseldorf en Alemania y de Chueca en Madrid, porque pude disfrutarlas como un urbanita más. Me gusta tomarme mi tiempo para mirar cada vidriera; más aún si el destino tiene una propuesta interesante vinculada con la moda.

-¿Qué otras experiencias tuvo en las que combinó placer con trabajo?

-Visité Los Ángeles en tres oportunidades para participar en distintos desfiles en las mansiones de Hollywood, el Teatro Chino de Grauman, Beverly Hills y Rodeo Drive. Por otra parte, participo desde hace cinco años en los cruceros temáticos de la moda que organiza MSC. Lo disfruto muchísimo porque amo los cruceros, son hoteles enormes de lujo, con centros de compras divinos y excelentes propuestas de teatro.

-¿Cuándo viaja solamente por placer deja de lado su profesión?

-Yo soy Roberto siempre. Por ejemplo si entro a una iglesia no puedo dejar de sacarles fotos a los frisos porque después los quiero plasmar en mis vestidos, si es posible a través de dibujos hechos a mano. En mi último viaje me fascinaron las gárgolas de Notre Dame, porque estas figuras góticas tienen mucho que ver con el estilo que uso para vestirme. Todo es fuente de inspiración. En este aspecto tengo algo en común con el diseñador Valentino. Luego de un viaje, él lanzaba una colección inspirada en los íconos de los lugares que había visitado, como pueden ser los castillos de Noruega.

-¿Encuentra inspiración en las mujeres de otras culturas?

-A mí me provoca la historia, el arte y la naturaleza de cada lugar. La única mujer concreta que me inspira es mi madre; ella representa el ideal de la elegancia femenina. Aunque debo admitir que en Londres y Düsseldorf pude ver mujeres que me impactaron por su forma de vestir y su porte al caminar. En cambio en París y en Roma me desilusioné porque no me impactó la moda que podía ver por sus calles. Más aún, en el segmento gay –donde siempre nos caracterizamos por competir para ver quién es el mejor vestido– encontré que la mayoría usaba simplemente jeans, remeras ajustadas y zapatillas.

-¿Cuál es el destino más desarrollado para el segmento LGBT?

-Londres. Una ciudad que me impactó desde el minuto cero, a pesar de haber llegado de noche y en pleno invierno. Estuve hospedado entre el Barrio Gay y el Barrio Chino, y era increíble la actividad nocturna, la oferta de pubs y bares y las opciones de obras de teatro que encontré. De todos modos, vale aclarar que la condición gay en otras partes del mundo es mucho más sobria que en Argentina.

ARMAR LA VALIJA.

-¿Cómo es el proceso de planificación de un viaje?

-Siempre viajo de manera independiente y no planifico con antelación. No podría pautar a qué hora levantarme. A su vez, me gusta ir a ciudades donde tengo amigos para que ellos me guíen y me aconsejen. Obviamente, también recorro los hitos tradicionales de cada destino. En París me tomé una tarde para conocer el Arco del Triunfo y la Torre Eiffel. Mientras que estando en Londres armé un circuito por las iglesias de estilo gótico y en Bélgica fui tras los vestigios del art noveau.

-¿Qué no puede faltar en su valija?

-¡Llevo de todo! Empaco distintas mudas de ropa, en las que tienen que combinar desde el pantalón y la camisa hasta el sombrero, la pashmina y los anillos. En mis viajes me gusta estar vestido como si estuviese en la tapa de la revista Harper´s. Además compro mucha más ropa y vuelvo con el doble de valijas.

DEL PRIMERO AL ULTIMO.

-¿Qué recuerdos tiene de sus primeros viajes?

-Una experiencia de la que guardo un excelente recuerdo es la primera vez que conocí Roma. Tenía 26 años y había viajado solo desde Buenos Aires. Allá me esperaba un amigo que me hospedó. Además de dedicarme a conocer la movida nocturna, participé de dos desfiles junto a otros diseñadores romanos. En esa oportunidad pude conocer a Valentino y a Capucci. Representando a Argentina presenté una colección de vestidos inspirados en el tango y en los íconos de Buenos Aires. Fue una experiencia laboral fabulosa. Me propusieron ofertas para quedarme pero era muy joven, estaba solo y extrañaba a los afectos.

-¿Qué destinos son para usted una asignatura pendiente?

-Me encantaría conocer Nueva York, Japón y dedicar un mes entero a disfrutar de España.

LA CARRERA.

- ¿Cuáles fueron sus primeros pasos como diseñador?

-Comencé a trabajar en 1975 en Santa Fe de la Veracruz y no paré nunca más; ni aun estando en el Servicio Militar.

A los 22 años me fui a vivir a Buenos Aires. Conocí a Beatriz Trento y ella me presentó a Mirtha Legrand, Carmen Yazalde y Mora Furtado, que comenzaron a vestir mis modelos.

El primer desfile de gran envergadura lo hice en el Teatro Colonial, a beneficio de la guerra de Malvinas. Conté con la presencia de Susana Rinaldi, mientras que Roberto Giordano estuvo a cargo de los peinados. A partir de allí lancé colecciones todos los años y con el tiempo me abrí un camino en la televisión, llevando la moda a los programas para la mujer.

-¿Cuál es hoy su referente?

-Solamente admiro a Gino Bogani.

-¿Qué proyectos tiene?

-Continuar con la obra que estrené a principio de abril “Mi locura y mi amor”, donde hago la producción artística integral. Es el décimo cuarto año consecutivo que hago teatro. Además, estoy relanzando mi primer CD, en el que participó Patricia Sosa.