
Viajar en tren constituye una aventura única. Este vehículo encierra algunas características que los convierten en el elegido de miles de viajeros que lo contemplan en sus itinerarios, como parte fundamental de su experiencia turística.
Antiguo o moderno, el tren es una de las maneras preferidas de viajar por su singular movimiento, la posibilidad de admirar maravillosos paisajes y de conocer diferentes países a través de variadas rutas. Los hay antiguos a vapor, con sus interiores de madera y terciopelo al más puro estilo de Agatha Christie; o aquellos modernos que alcanzan una gran velocidad y ofrecen la tecnología más vanguardista en ambientes totalmente minimalistas como las propuestas de Armani Home.
No importa que tipo de viajero sea, siempre encontrará un tren a su medida que partirá impostergablemente en el horario impreso en su ticket, ni un minuto más o menos.
Si de trenes clásicos se habla, la referencia más importante e ineludible es la del Orient Express. Protagonista de novelas y relatos literarios, alimentó la fantasía glamorosa de varias generaciones.
Georges Nagelmackers, fundador de la Compagnie Internationale des Wagons Lits, una empresa ferroviaria que ya en 1872 había innovado introduciendo en su servicio coches-cama y vagones restaurantes, fue el que ideó el descomunal proyecto de unir, mediante un trazado ferroviario, Europa con el Sudeste Asiático. Para la misma época, la Francia colonial extendía su interés sobre ese territorio y en 1884 formalizaba la ocupación de Anam y Tonkín (territorios que hoy forman parte de Vietnam). A finales de 2009, el Orient Express realizó su último viaje, según la compañía debido a los cambios en la industria del transporte.
Actualmente existen varias compañías que ofrecen servicios de lujo a la antigua usanza, entre ellos Eastern & Orient Express, El Transcantábrico, The Royal Scotsman o el Rovos Rail, propiedad de la familia Rohan en Sudáfrica.
La nueva generación de trenes cuenta con todas las comodidades que requiere un viajero: placenteros coches camas, atractiva gastronomía en entretenidos salones o aquellos de alta velocidad como el TGV de Francia o el AVE de España, los cuales incluyen amplios y sofisticados espacios para disfrutar de un buen viaje.
Entre las ventajas de viajar en tren -específicamente por Europa- está la libertad de cada pasajero para proyectar su propia ruta con paradas ilimitadas. Desde la elección del itinerario y de la hora de salida, hasta cuánto tiempo permanecer en un punto, desplazarse de un destino o volver a visitar un lugar cuantas veces quiera a través de los múltiples pases que ofrece el mercado y que permiten aprovechar al máximo su recorrido por Europa.
