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Juan Darthés, actor y cantante
“Viajar siempre es un momento para compartir”
Por Mariela Onorato     |  
18 de Octubre de 2017

Conocido como galán de telenovelas, el actor casado y con dos hijos disfruta de las travesías en familia. Las exigencias de trabajar en tiras diarias hacen que cada viaje sea un momento de descanso, de goce y de reencuentro con él mismo y con sus afectos. Aquí nos cuenta sobre su experiencia en Río de Janeiro.

Habla pausado, respira y relata sus viajes como si los estuviese reviviendo; ahí afloran los recuerdos, las sonrisas y los momentos felices que trae cada experiencia. Es el galán consagrado de las telenovelas, el morocho “sexy” que sabe correrse del lugar en el que lo colocó la fama y su profesión para hablar de lo que más importa: su familia.

¿Y qué mejor momento para disfrutar de los afectos que las vacaciones? “Ninguno”, sentencia Juan Darthés, el cantante y actor nacido en San Pablo (Brasil), que este año alzó el premio Martín Fierro en la categoría “Mejor actor protagonista en ficción diaria” por su trabajo en la novela “Los ricos no piden permiso”.

Días atrás brindó una entrevista exclusiva a la Revista Viajando, en la que habló de sus destinos favoritos y su experiencia como embajador de la compañía hotelera internacional Meliá Hotels & Resorts.

EXPERIENCIA CARIOCA.

–¿A dónde y cómo fue tu última experiencia de viaje?

–Uno de mis últimos lugares en los que estuvimos con mi familia fue Río de Janeiro. Si bien tengo nacionalidad brasileña, porque nací en San Pablo, hacía mucho tiempo que no iba a este destino. La verdad es que pasamos cinco días fantásticos. Salimos del Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery y estuvimos en dos horas en Río. Esa opción es increíble porque podés salir de la rutina y en poco tiempo estar en un lugar que es encantador. Esa conexión rápida fue una de las cosas que más disfrutamos.

–El destino tuvo muchas mejoras para poder albergar la Copa Mundial de la FIFA en 2014 y los Juegos Olímpicos en 2016, ¿cómo lo encontraste?

–Encontré una ciudad muy tranquila y segura, al menos en la zona de la bahía de São Conrado donde estuvimos hospedados. La playa en esta zona al sur de Río de Janeiro y en Barra da Tijuca estaba increíble. Es ideal para practicar surf y aladelta: mis hijos que ya están grandes pudieron disfrutar mucho de estas propuestas. Además, sobrevolamos la ciudad en helicóptero y apreciamos desde la altura el Cristo Redentor, el Parque Nacional de la Tijuca, el cerro del Corcovado y toda la ciudad. Otro gran atractivo del destino es la gastronomía. Uno de los restaurantes que visitamos fue Aprazível, en el barrio de Santa Teresa. Una propuesta atractiva por los platos y porque ofrece unas panorámicas increíbles de la ciudad.

–¿Cómo fue la experiencia en el Gran Meliá Nacional Río?

–Hace unos años tuve la suerte de entrar en contacto con la gente de Meliá Hotels & Resorts y hoy me consideran un embajador de la marca, por eso es que pude conocer muchos destinos donde tienen emplazados sus hoteles. En este caso, es un complejo fabuloso porque todas las habitaciones tienen vistas increíbles y el tipo de servicios que brindan –muy personalizados y basado en el buen trato para con el viajero– es muy gratificante. Te queda la sensación de estar a miles de kilómetros de tu lugar pero sentirte como en casa.

–Si tomases en cuenta esta última y otras vacaciones, ¿cómo te definirías como viajero?

–En lo personal me encanta viajar con mi familia y también disfruto las escapadas porque trabajo mucho durante todo el año. Los lugares que elegimos queremos que tengan playa, opciones de entretenimiento y poder sentirnos cómodos, principalmente. Lo cierto es que con el paso del tiempo disfruto más cada viaje, me abro más a la cultura y a la idiosincrasia del destino. Viajar te mejora la cabeza, la vida y las relaciones familiares, porque es un momento para compartir. Lo ideal sería que el alma viajera esté siempre despierta. Mi aspiracional es poder mirar y disfrutar de cada lugar con ojos de viajero, por más cercano y familiar que sea.

–¿Cree que es posible combinar viajes y trabajo?

–Cuando participé de la tira Patito Feo viajé muchísimo por América Latina y España. Es una experiencia que tiene su encanto pero es otro tipo de viaje. Con este proyecto que fue tan exitoso nos esperaban los fans para saludarnos y sacarse fotos en varios destinos. También la agenda del día a día era más ajustada porque además de los espectáculos teníamos pautadas entrevistas y actividades. En otras giras, a las que se sumó mi familia, pudimos hacer escapadas juntos, porque lo que más disfruto es compartir. En lo personal, cuando voy solo me cuesta moverme.

–Si tuviese que hacer un ranking de los destinos clásicos e imbatibles, ¿cuáles estarían en el podio?

–Sin duda, el Caribe mexicano y Punta Cana. Son dos lugares que me gustan mucho. Cuando estoy trabajando en una tira tengo muchos días de grabación y es complicado encontrar un destino al que poder hacer una escapada. Por eso elijo estas opciones de playa, donde siempre hay sol y podemos descansar. Además, vacacionar en un resort es muy agradable, porque está todo el servicio incluido y te olvidas de la billetera y de planificar el día a día, constituyen una opción completamente desestresante.

–Pensando a futuro, ¿cuál crees que será el próximo lugar qué visiten en familia?

–Tenemos dos opciones en mente, una puede ser Playa del Carmen, y otra Europa, específicamente Italia, porque es un lugar donde nos sentimos como en casa. Además de lo interesante que es su historia y su cultura, uno encuentra muchos puntos en común con los italianos. Nos gustaría mucho volver a disfrutar de Roma, Capri y Portofino.

LA NUEVA VERSIÓN DE UN CLÁSICO

Este año abrió sus puertas el Gran Meliá Nacional Río, ubicado en Río de Janeiro (Brasil). Ocupa el edificio del célebre Hotel Nacional, construido en 1972 por el prestigioso arquitecto Oscar Niemeyer. Tras permanecer varias décadas cerrado, abrió recientemente sus puertas convertido en un resort urbano de lujo, frente a la playa. Su estructura ha sido completamente renovada, respetando las características originales de esta obra arquitectónica.

Hoy dispone de 413 habitaciones y suites, de hasta 300 m², incluyendo una Suite Presidencial y 66 Executive Suites. El diseño circular y la fachada de cristal permiten a los huéspedes disfrutar de magníficas vistas a la ciudad o al mar, tanto desde las habitaciones y las zonas comunes.

Con el fin de ofrecer un trato más exquisito, el hotel cuenta con el servicio de lujo Red Level, que permite el acceso al Red Level Lounge, a una zona de descanso con TV y música, al desayuno en área privada y a barra libre de bebidas en el bar. Además, el edificio dispone de un helipuerto en su terraza para el acceso directo de huéspedes VIP.

Su oferta gastronómica incluye al restaurante Sereia, especializado en cocina mediterránea, con un toque español; y tres bares contemporáneos y de lujo: Bardot Pool Bar, Amaro y el Rooftop Bar en la terraza con impresionantes vistas de 360º a la bahía de São Conrado y al Cristo Redentor.

Informes: www.melia.com