Corrientes y Misiones atesoran una propuesta sumamente atractiva que cala hondo en nuestras raíces: se trata de la Ruta de la Yerba Mate, que a lo largo de 700 km. atraviesa por establecimientos agropecuarios e industrias que procesan la materia prima, restaurantes que ofrecen menúes alusivos, hoteles y tiendas de recuerdos de este producto tan nuestro.
¿Sabía usted que Argentina es el primer productor de yerba mate a nivel mundial? ¿Y que se ha intentado infructuosamente cultivarla en otras latitudes más allá de Misiones, Corrientes, Paraguay y el sur de Brasil? ¿Que Siria es desde hace más de 10 años el principal comprador de este producto? ¿Que, tal como sucede con el vino, aparecieron catadores de la yerba mate? ¿Y que surgieron menúes completos elaborados a base de esta bebida, como el “Triffle Misionero” de merengue, crema verde -con infusión de mate cocido-, mango y mamón? ¿Que existe una Señora Gaucha del Mate que, si bien no produjo ningún hecho milagroso, capta la fe de multitudes?
Nosotros, los argentinos, somos expertos en el mate, conocemos los trucos para que la infusión salga perfecta, sabemos cuál es el mejor producto para cada ocasión. Sin embargo, hay más por develar de este brebaje que a muchos nos acompaña cada día de nuestras vidas. Por eso, para responder las preguntas del primer párrafo y profundizar más sobre el tema habrá que acudir a las fuentes: la Ruta de la Yerba Mate.
Allá vamos.
Ingresamos a este circuito que cubre 700 km. de senderos de tierra colorada, partiendo desde Yapeyú (Corrientes) hasta Iguazú (Misiones). Nos encontramos con los tareferos, que con sus manos hábiles de movimientos raudos podan la planta de la yerba mate mientras sueltan algunas palabras en un extraño dialecto que mezcla guaraní, castellano y portugués. Nos asomamos para pispear los entretelones de los establecimientos yerbateros y vemos a los catadores que llegan a probar 200 infusiones por día para obtener la alquimia ideal. Escuchamos a los lugareños que nos cuentan sobre la leyenda del origen de la yerba: un labrador guaraní que salvó a una mujer de un jaguar y luego le proporcionó comida. Ella, que en realidad personificaba a la Luna, en agradecimiento le regaló una planta que “despierta a los dormidos, corrige a los haraganes y hace hermanas a las gentes que no se conocen”: la yerba mate.
Desandando la ruta el turista intrépido va cosechando cientos de vivencias, por lo cual si bien existen derroteros de medio día, para los que están de paso en su viaje a las Cataratas, por ejemplo; también hay opciones más extensas para los que deseen profundizar más en este producto con DNI argentino. Porque, como dice Ernesto Barrera, coordinador del Área de Turismo Rural de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, y uno de los mentores del proyecto, “muchos países del mundo tienen rutas del vino y/o bodegas abiertas al turismo: Uruguay, Chile, Brasil, Bolivia, Perú, México, USA y Canadá las tienen, pero ¿rutas de la yerba? Solo Argentina por ahora, y cuando mucho podrán tenerlas Brasil y Paraguay, ¡pero nadie más!”
La brújula marca el norte de Corrientes como primera aproximación. Colonia Unión, Colonia Leibig y Gobernador Virasoro son los principales destinos de este derrotero, que puede extenderse hasta Colonia Carlos Pellegrini, al sur, puerta de ingreso a los Esteros del Iberá. Aquí comenzará a entenderse la esencia de la propuesta de la Ruta de la Yerba Mate, basada en incorporar a toda la cadena productiva, desde los yerbateros, la agroindustria y los restaurantes, hasta los tareferos. Todos, grandes y pequeños. “Los productores chicos tienen muchas dificultades para ser competitivos y por ende su calidad de vida cada vez cae más. Pensábamos en generar oportunidades para estas familias sabiendo que se trata de un camino largo, que no es para todos, pero que es un buen paliativo para muchos”, dice Barrera.
Es por eso que en Colonia Unión podrán visitarse algunos pequeños emprendimientos. Otra modalidad impuesta en este tipo de producción es el de las cooperativas: Colonia Leibig es un ejemplo de ello. Antaño pueblo ligado al comercio con Inglaterra, hoy es morada de la Cooperativa Leibig, una yerbatera con secadero artesanal que reúne a más de 100 pequeños productores. No deje de probar la marca Premium lanzada hace cinco años en conmemoración de sus 80 años de vida, que posee un período más largo de estacionamiento permitiendo optimizar sus cualidades organolépticas. Cébelo en un mate de vidrio forrado en cuero producido allí mismo, para, según dicen desde la cooperativa, beberlo en las mejores condiciones.
La contrapartida de estos establecimientos es Las Marías, ubicado en Gobernador Virasoro, este mega emprendimiento es al mismo tiempo fábrica, pueblo, reserva ecológica y sitio histórico. Por lo tanto, además de conocer de cerca el proceso de elaboración de la yerba mate, el viajero podrá disfrutar de más de 10 mil hectáreas de bosques; visitar La Mayoría, el antiguo casco neocolonial; o llevarse recuerdos de la tienda de souvenirs. Siempre a la vanguardia, Establecimiento Las Marías creó variantes como Unión Relax, la yerba con bajo contenido de mateína; o Unión Bio, con prebióticos naturales que ayudan a mejorar la salud del sistema digestivo.
Y ahora Misiones.
Posadas constituye un buen prolegómeno para el resto del circuito, pues allí se levanta la Galería del Mate, donde se exhiben y venden decenas de marcas de yerba y variedad de souvenirs alusivos. La estancia Santa Inés es otro destino que vale la pena, ya que fue una de las pioneras en tener molino con marca propia. Además, allí se ofrecen actividades ecoturísticas por la selva y excelente gastronomía con platos elaborados a base de… ¡yerba mate!
Bautizada como “la capital nacional de la yerba mate”, Apóstoles debía formar parte de la ruta. La Casa del Mate, la Expo Yerba, la Fiesta Nacional de la Yerba Mate, el Museo de la Yerba Mate y los varios emprendimientos yerbateros que se encuentran allí explican el por qué de su apelativo. Hágase un tiempo para recorrer el Museo Juan Szychowski, ubicado en La Cachuera, que produce la yerba mate Amanda. Como corolario perfecto, la misión jesuítica de Santa María amerita una visita.
Desde el Parque Nacional Iguazú, el destino obligado es la Cooperativa Yerbatera Andresito, hacia el este. Con varios productos interesantes como la yerba mate soluble o en saquitos, el kit “Andresito” es un must que incluye el combo de la yerba, el termo y el mate. Hacia el sur, y ya con el mate como fiel compañero de viaje, nos topamos con Eldorado, antesala del establecimiento Juan Alfredo Imhof, que ofrece visitas guiadas y cuenta con un museo; y Montecarlo, con la cooperativa homónima. Más al sur, la Cooperativa de Yerba Mate de Santo Pipó también organiza visitas guiadas. Pruebe la yerba mate Piporé sabor naranja y disfrute de los senderos y las actividades ecoturísticas de la Fundación Alberto Roth.
En el camino hacia las Cataratas, las minas jesuíticas de San Ignacio Miní representan un clásico ineludible. Desde allí haga un desvío a Kraus, que elabora yerba orgánica. Y que también ostenta el sello de producto kosher. Sin duda, la yerba hoy tiene múltiples variantes… como los caminos que pueden emprenderse por Corrientes y Misiones, donde se despliegan más de 180 emprendimientos ligados a la Ruta de la Yerba Mate. Habrá que prepararse para un próximo viaje por las tierras coloradas bendecidas por este producto bien argentino.
Cómo llegar: hay múltiples entradas posibles. Se puede llegar a Iguazú (varios vuelos diarios de Aerolíneas Argentinas y LAN), Posadas (vuelos diarios de Aerolíneas) o Corrientes (vuelos diarios de Aerolíneas, excepto domingos).
Clima: subtropical. Gastronomía: los restaurantes adheridos a la Ruta de la Yerba Mate deben contar, según las normas de calidad, con -como mínimo- entrada, principal, postre y bebida elaborados a base de este producto. Hoy existen unas 200 preparaciones para disfrutar del sabor de la yerba mate. Alojamiento: al igual que los restaurantes existen hoteles adheridos a la ruta. Informes: http:/ /noticiasdelaruta.blogspot.com. Casas de provincias: 4394-7432 (Corrientes), 4322-0677 (Misiones).
Idea. “Siempre pensamos en el valor simbólico de los alimentos y en particular en su carácter identitario. Nos preguntábamos ¿cuál es el alimento o la bebida que más nos identifica como argentinos? No hay dudas, la yerba mate y el mate como infusión son el producto más emblemático de la mesa de los argentinos.”
Producto único. “Nos estimuló mucho la idea de hacer un producto turístico muy diferente al de las rutas que se plantean en el país y en América Latina en general, que ofrecen generalmente solo visitas a bodegas o industrias y dejan fuera la parte más atractiva de la cultura territorial, la de los productores.” La Ruta. “Una recorrida por la ruta, si se hace bien, debe permitir conocer la cultura derivada de esta producción. Los hombres de la tierra colorada modificaron el paisaje produciendo yerba y en ese proceso crearon una cultura que los distingue. Hay una música derivada de ella, una gastronomía, un saber hacer, divertimentos, fiestas, vestimentas, instrumentos, etc., propios del productor y del tarefero. Y hay también una industria que ofrece muchos puestos de trabajo, ya que la yerba no es una hoja molida, sino un producto que tiene un proceso industrial interesante y atractivo para ver y que no agrega componentes químicos ni de otro orden al producto natural.” Materias pendientes. “Creo que el camino que debe profundizarse es el de la calidad entendiendo a ésta no solo en el sentido más conocido del orden, limpieza y organización, sino en el de la autenticidad de la ruta. La calidad nunca debería descuidar que el principal protagonista de la ruta es la yerba. Por ejemplo, si quien ofrece alimentos no tiene el Menú de la Ruta, no tiene sentido que esté en el circuito.” “A mi juicio la principal deuda que tenemos es con el pueblo guaraní. Ellos, aunque no la cultivaban, recolectaban y consumían yerba antes de la llegada de los españoles. Ahora están fuera de la ruta.” Más información: www.viajando.travel. (#)Coordinador del Área de Turismo Rural Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires barrera@agro.uba.ar
Desde que nace la planta en el vivero de una yerbatera hasta que se cosecha pasan tres o cuatro años. Los pasos de la cadena productiva son los siguientes: tarefa o cosecha de las hojas maduras, zapecado (secado a fuego directo y luego con aire caliente para que pierdan la humedad), canchado (trituración de las hojas). Luego se estaciona nueve meses, para después pasar al molido fino, mezcla, fraccionamiento final y envasado.
-¿Cómo surgió la idea de crear una ruta alimentaria?
-En el Área de Turismo Rural de la Facultad de Agronomía de la UBA veníamos trabajando en temas relacionados con alimentos y bebidas emblemáticas de ciertas regiones. Lo habíamos hecho en Río Negro con el vino, con peras y manzanas y con productos de la costa. Antes había coordinado un proyecto en la Secretaría de Agricultura sobre Rutas Alimentarias, luego trabajé en Puebla (México), con la sal.
Siempre pensamos en el valor simbólico de los alimentos y en particular en su carácter identitario. Nos preguntábamos ¿cuál es el alimento o la bebida que más nos identifica como argentinos? Frente a esta pregunta algunos sugerían el asado, pero desde que se descubrió el fuego, ¡en todos lados hacen carne asada! Otros proponían al dulce de leche, pero muchos países lo hacen con distintas denominaciones, manjar, arequipe, cajeta, etc.
No hay dudas, la yerba mate y el mate como infusión es el producto más emblemático de la mesa de los argentinos. Es una bebida prehispánica que consumían los guaraníes y que los jesuitas no solo cultivaron sino que comercializaron en todo el continente americano. Somos el principal productor de mundo (los otros países productores son Paraguay y Brasil). Uruguay no produce pero es el principal consumidor per cápita. En Argentina se consume en todo el territorio nacional y lo hacen todas las clases sociales. ¡No hay otra bebida tan nacional como el mate! Por eso, debíamos trabajar con la yerba mate.
Tomada esta decisión elaboramos una propuesta de trabajo, invertimos haciendo presentaciones durante más de dos años en Misiones, conseguimos el visto bueno de algunas empresas con fuertes raíces territoriales que nos apoyaron en la promoción hasta que el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) decidió financiar el proyecto. Sin el impulso decidido del INYM la Ruta de la Yerba Mate no existiría.
-¿Hubo alguna fuente de inspiración?
-Creo que la fuente de inspiración fue pensar en la identidad nacional y pensar el turismo desde el producto primario y también en quienes lo hacen, los colonos. Estos productores tienen muchas dificultades para ser competitivos y por ende su calidad de vida cada vez cae más. Pensábamos mucho en generar oportunidades para estas familias sabiendo que se trata de un camino largo, que no es para todos, pero que es un buen paliativo para muchos, que debe hacerse y que el tipo de turismo que ofreceríamos sería cada vez será más demandado.
Pensamos siempre en el producto en la dirección de crear nuevas fuentes de demanda y nuevos usos que las estimularan.
Confieso que también pensábamos en desarrollar una propuesta que fuera con el tiempo líder en el país por su carácter singular. En ese sentido, nos decíamos, mirando la gran importancia que tienen hoy en el mercado turístico los Caminos del Vino, que la Ruta de la Yerba Mate en poco tiempo iba a ser más atractiva en el mercado. Muchos países tienen rutas del vino y/o bodegas abiertas al turismo: Uruguay, Chile, Brasil, Bolivia, Perú, México, USA y Canadá las tienen, pero.... ¿rutas de la yerba? Solo Argentina por ahora y cuando mucho podrán tenerla Brasil y Paraguay, ¡nadie más!
También confieso que nos estimuló mucho la idea de hacer un producto turístico muy diferente al de las rutas que se plantean en el país y en América Latina en general, que ofrecen generalmente solo visitas a bodegas o industrias y dejan fuera la parte más atractiva de la cultura territorial, la de los productores. Lo mismo que con el vino pasa con la Ruta del Tequila en México, que deja fuera al campesino agavero, concentrando todo en las empresas tequileras industriales.
En general los argentinos nos engañamos. La mezquindad sectorial no logra que las empresas hagan mejores negocios (solo es bueno para unas pocas), por el contrario, esta actitud resulta negativa para ellas mismas (por lo menos para la mayoría).
Las rutas que solo muestran industrias y dejan afuera al productor son más pobres en contenido cultural, pero lamentablemente así han hecho la mayoría de ellas los europeos, modelo que hemos copiado y estimulado en América Latina. Tenemos en nuestro continente el mejor ejemplo del mundo: Napa Valley, en EE.UU. Es más inclusiva, equitativa e incluso rentable para la industria que las nuestras. Los industriales de Napa, que por normativa no pueden ofrecer alojamiento ni gastronomía, se quedan con el 27% de la facturación del vino de California cuando solo producen el 4%, y por supuesto son muchísimos los productores y comerciantes que se benefician del negocio.
Mostrar que un modelo diferente es posible ha sido tal vez el desafío más estimulante para nosotros.
-¿Cuáles son las características de la Ruta de la Yerba Mate?
-Una recorrida por la ruta, si se hace bien, debe permitir conocer la cultura derivada de esta producción. Los hombres de la tierra colorada modificaron el paisaje produciendo yerba y en ese proceso crearon una cultura que los distingue. Hay una música derivada de ella, una gastronomía, un saber hacer, divertimentos, fiestas, vestimentas, instrumentos, etc., propios del productor y del tarefero (cosechero de yerba) y hay también una industria que ofrece muchos puestos de trabajo, ya que la yerba no es una hoja molida, sino un producto que tiene un proceso industrial interesante y atractivo para ver, y que no agrega componentes químicos ni de otro orden al producto natural.
Una visita a la ruta debe permitir conocer:
1-Establecimientos agropecuarios productores de yerba, algunos son de colonos pequeños, otros estancias que producen yerba y también hacen ganadería. En general la yerba va asociada al cultivo de té que genera un paisaje encantador y que sorprende por la prolijidad y nitidez de sus líneas. En estos campos se pueden practicar también actividades al aire libre, andar a caballo entre yerbales, caminar, pescar, observar aves, etc., además de participar en las labores productivas. En estos establecimientos es posible comer, realizar las diversas actividades apuntadas y también alojarse en un entorno de singular belleza. También a partir de ellos aproximarse a la cultura guaraní visitando algunas comunidades, a la vez que adquirir productos y artesanías.
2-Industrias que procesan la producción primaria y que envasan con marcas comerciales muy conocidas. Estas industrias ofrecen además de la visita, degustaciones, videos y algunas museos imperdibles.
3-Restaurantes que ofrecen menúes que tienen platos que llevan yerba mate, sofisticados, creativos y exquisitos; también bebidas y licores hechos en base a la yerba mate.
4-Hoteles que deben estar ambientados en torno a la cultura yerbatera.
5-Negocios que ofrecen yerba, posibilidad de catar diferentes marcas, souvenires, etc.
6-También destacamos que las agencias de viajes forman parte del sistema.
Todo el sistema está bajo el control de la Asociación de la Ruta de la Yerba Mate y cuenta con protocolos de calidad que brindan seguridad no solo sobre la calidad de los servicios y los alimentos, sino también sobre la autenticidad de la oferta.
Vale destacar que los avances logrados se deben al esfuerzo, tesón y capacidad de los dirigentes que integran la Asociación de la Ruta de la Yerba Mate (ARYM) que encabeza Alejandro Gruber.
-¿En qué estado está el proyecto y qué falta por hacer?
-El proyecto en el momento en que dejamos de trabajar fue puesto en manos de la Asociación de la Ruta de la Yerba Mate. Cuando ésta se creó, a mitad de la ejecución del proyecto, contaba con 68 integrantes. Al finalizar el mismo (su desarrollo llevó un año y medio) tenía 94 socios y ahora, a dos años, tiene más de 180 integrantes.
El año pasado la Secretaría de Cultura de la Nación resolvió declarar a la Ruta de la Yerba Mate como "Marca País, Marca Argentina, Marca Destino, Destino Cultural Argentino". La decisión se tomó dentro del marco de los Festejos Nacionales por el Bicentenario de la Patria. Y con ello la Nación se comprometió a difundir el itinerario turístico productivo entre Corrientes y Misiones como "el camino cultural y productivo más representativo de la patria", según señala la resolución.
Además de realizar todas las actividades que he comentado anteriormente, en la ruta es posible degustar casi 200 nuevos alimentos y bebidas que antes no existían, licores, pizzas y medialunas de yerba mate, etc. También hay unos 180 artículos de souvenir.
Creo que el camino que debe profundizarse es el de la calidad entendiendo a ésta no solo en el sentido más conocido del orden, limpieza y organización, sino en el de la autenticidad de la ruta. La calidad nunca debería descuidar que el principal protagonista de la ruta es la yerba y en ese sentido la presencia de la producción y la industria son el puntal de la ruta. Por ejemplo, si quien ofrece alimentos no tiene el Menú de la Ruta, no tiene sentido que esté en la misma. Si un hotel no está tematizado en torno a la yerba mate, tampoco debería estar.
A mi juicio la principal deuda que tenemos es con el pueblo guaraní. Ellos, aunque no la cultivaban, recolectaban y consumían yerba antes de la llegada de los españoles y su empecinamiento por consumirla llevó a que los jesuitas, luego de rechazarla la aceptaran y estudiaran métodos para realizar plantaciones. Ahora están fuera de la ruta.
El día que entregamos el proyecto, en el salón Azul del Senado de la Nación, frente a un auditorio de más de 300 personas, mayoría de periodistas y agentes de viajes, dijimos, "tenemos una deuda con el pueblo guaraní, la de incluirlos en la ruta". Mientras lo decíamos una integrante de nuestro equipo, que habla guaraní, estaba recorriendo cinco comunidades, con la finalidad de formular un proyecto que nos permitiera buscar financiamiento para incluirlos en la ruta.
Diseñamos el proyecto y nos presentamos a un concurso internacional organizado por el BID, la National Geographic y la Fundación Ashoka. Entre más de 300 proyectos el único seleccionado de Argentina fue el nuestro: "Incorporación de los guaraníes a la Ruta de la Yerba Mate". El premio era US$ 300.000 para ejecutar el proyecto; nosotros debíamos poner, como contraparte, la suma de US$ 150.000 en efectivo. No conseguimos ese dinero y el proyecto aún está pendiente de realización. Independientemente de lo sucedido continuamos buscando otras fuentes de financiamiento para llevar adelante nuestro proyecto.
La incorporación de los guaraníes a la ruta permitiría el descubrimiento cultural más diverso que ésta puede ofrecer, un producto enriquecido que incluiría miradas místicas y prehispánicas sobre la yerba. ¡Todos ganarían mucho con ella!
-¿Cuáles son los aportes e intercambios con otras organizaciones o proyectos similares (caso de la Ruta del Vino, por ejemplo)?
-La Ruta de la Yerba ya se ha hermanado con los Caminos del Vino y seguramente cuando finalice la construcción de la Ruta de la Leche (en Santa Fe) se vinculará también con ella. Estas asociaciones de la argentinidad profunda tienen a nuestro juicio una interesante perspectiva de mercado.
-¿Cuántos kilómetros cubre la ruta y que emprendimientos están involucrados?
-La Ruta tiene ya más de 180 emprendimientos y cubre aproximadamente unos 700 km. desde Yapeyú a Iguazú.
Las actividades turísticas abarcan desde agroturismo hasta visitas a plantas industriales, museos, etc. La ruta incluye agricultores, industriales, operadores turísticos, artesanos, hoteleros, restaurantes, agentes de viajes y otros agentes económicos. Todos se integran obligatoriamente en la asociación.
-¿Cuántos y qué circuitos existen?
-Los circuitos surgieron inicialmente por impulso de la coordinación del proyecto y respetando mayormente la ubicación de los diferentes emprendimientos. Posteriormente y de un modo definitivo la agrupación de los asociados a la ruta en los circuitos se da en función del "afectio societatis" de los mismos. El eje de cada uno de los circuitos lo constituyen los establecimientos yerbateros (industrias) referentes de cada región. Existen excursiones de uno o dos días.
Actualmente la ruta tiene más de 10 circuitos.
En los circuitos los establecimientos agropecuarios tienen perfiles productivos y ambientales diversos: ser forestales, ganaderos, agrícolas, crianza de caballos, por ello las actividades son diferentes, tanto sean en contacto con la naturaleza, como educativas, históricas, de entretenimiento, salud, etc.
La ruta funciona, además, en un sentido más amplio, como un circuito dentro de otras experiencias turísticas tradicionales como la visita a las Cataratas del Iguazú, a las que complementan y enriquecen ampliando entonces la estadía de los turistas en la provincia.
La duración de las excursiones depende del interés de los turistas, pues la combinación de circuitos permite desarrollar actividades sin repetirse durante varios días. También es posible realizar circuitos de medio día: city tours, visita a un establecimiento yerbatero y almuerzo en un restaurante de la ruta.
-Existe un menú creado para la ruta. ¿Esto sigue siendo así?
-Efectivamente, se realizó un concurso nacional para seleccionar platos y bebidas con base en la yerba mate. Este fue el impulso inicial para desarrollar nuevos productos gastronómicos y así hoy existen unos 200 platos y bebidas basados en yerba. Todo establecimiento que brinde gastronomía en la ruta, si respeta las normas de calidad de la ruta debe ofrecer, como mínimo, un plato de entrada, un plato principal, un postre, una bebida con alcohol y otra sin él, que estén hechos sobre la base de la yerba. Si no tiene todos estos platos y bebidas no debería estar en la ruta.
¿Sabías que...?
- Argentina es el primer productor mundial de yerba mate, aportando el 65%, de la cual exporta el 15%.
-Desde hace 10 años Siria es el principal comprador de yerba mate de Argentina, debido a que en las décadas del 50 y 60 del siglo XIX se registró en Argentina una gran cantidad de inmigración siria. Con el tiempo, muchos regresaron a su país y se llevaron la costumbre del mate.
-Una de las nuevas tendencias que gana terreno en el mundo gourmet son las catas de yerba mate. Valeria Trapaga, la primera sommelier especializada en yerba mate del mundo, recorre el país hace más de cinco año junto al Establecimiento Las Marías ofreciendo catas en las distintas provincias. "Los argentinos toman muchísimo mate, pero lo analizan y cuestionan muy poco. La idea de las catas es dar herramientas para que aprecien las virtudes del mate, puedan disfrutar y valorar la buena yerba y diferenciarla de la que no lo es", explica Trapaga.
-Hay muchas recetas a base de yerba mate. Aquí la del Triffle Misionero:
Para el merengue:
• 4 Claras
• 30 g de azúcar
• 200 g de harina de almendras
Con las claras y el azúcar prepare un merengue firme. Luego incorpore la harina de almendras en forma envolvente.
Coloque sobre una placa y lleve al horno durante 20 minutos a 150º.
Para la crema verde:
• 2 saquitos de mate cocido
• 100 g de azúcar
• Agua, cantidad necesaria
• 250 g de crema de leche
• 150 g de queso crema
Realice una infusión con el mate cocido y el agua. Retire los saquitos y agregue el azúcar, lleve al fuego hasta obtener un almíbar. Dejar enfriar e incorporar al queso.
Batir la crema a medio punto e integrar con la preparación anterior, guardar en la heladera.
Para la terminación:
• 1 mango grande
• 1 mamón
• Rapadura, cantidad necesaria
Cortar las frutas en cubos y moler la rapadura.
Para el montaje, en una copa o vaso coloque el merengue roto. Encima, agregue la crema verde. Para terminar coloque las frutas y la rapadura en forma de decoración.
-Nuestra Señora Gaucha del Mate nació por pedido del cónsul argentino José Quijano como símbolo del Mercosur. La imagen la encargó un monje a la pintora María Inés Rosñiski.
*Por Ernesto Barrera, coordinador del Área de Turismo Rural de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (barrera@agro.uba.ar)
