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48 horas en Rosario

Paseos por la costa del río, preciosa arquitectura, museos y actividades para grandes y chicos caracterizan la oferta de atractivos de la ciudad que en 48 horas nos ofreció una semblanza de su belleza, que se desliza sobre el Paraná. El invierno fue implacable, lluvioso, frío y húmedo, pero ya se va. Aunque todavía quedan algunos días “fresquitos”, la primavera se asoma. De lejos, se oye una canción de Fito Páez que nos regala su estribillo como si fuera una orden: “Hay que salir al sol”.

El invierno fue implacable, lluvioso, frío y húmedo, pero ya se va. Aunque todavía quedan algunos días “fresquitos”, la primavera se asoma. De lejos, se oye una canción de Fito Páez que nos regala su estribillo como si fuera una orden: “Hay que salir al sol”.

En Viajando, tomamos la frase al pie de la letra y planeamos un fin de semana al aire libre –justamente en Rosario–. En 48 horas pudimos disfrutar de los paseos por la costa del río, pero además descubrimos la preciosa arquitectura de la ciudad, nos maravillamos en sus museos y fuimos parroquianos, de ocasión en sus bares emblemáticos.

POR LA MAÑANA.

Después de desayunar, es buena idea encarar hacia el Paseo del Siglo, denominación que recibe un tramo de la calle Córdoba donde conviven lo más diversos estilos arquitectónicos. Partiendo desde la plaza Pringles podremos reconocer el más puro art decó en el Palacio Minetti, los detalles franceses en el edificio de la Bolsa de Comercio, el monumental frontis del Banco Nación y las impactantes fachadas centenarias del Jockey Club y del edificio Bola de Nieve.

El teatro El Círculo y el edificio de la Asociación Española de Socorro Mutuos completan un circuito donde la ciudad se revela a través de su historia y su arquitectura. El punto más alto de este itinerario será el emblemático Monumento Nacional a la Bandera conectado con el centro histórico de Rosario, a través del pasaje Juramento, y a pasos del río Paraná.

El imponente monumento fue inaugurado en 1957 en el sitio exacto donde Manuel Belgrano izó la bandera nacional por primera vez en febrero de 1812. Los arquitectos Ángel Guido y Alejandro Bustillo –junto a los reconocidos escultores Alfredo Bigatti y José Fioravanti– fueron los responsables de construir la monumental estructura que ostenta una superficie de 10 mil m².

La obra se divide en tres segmentos: la Proa, el Patio Cívico y el Propileo Triunfal de la Patria. La reconocida torre de casi 70 m. (la Proa) rememora la gesta de mayo de 1810 y culmina con la escultura “La Patria Abanderada”, que guía los destinos de la patria a través de una nave imaginaria avanzando entre el río Paraná y el océano Atlántico.

En la parte posterior, se destaca la escultura “La Patria de la Fraternidad y el Amor”. Por allí se ingresa a la cripta que rinde homenaje a Manuel Belgrano y al mirador de la torre, que ofrece una bellísima postal de la ciudad y el río.

Por otra parte, el pasaje Juramento –un amplio espacio escénico donde se observan esculturas de la artista Lola Mora sobre espejos de agua en desnivel– conecta el Monumento a la Bandera con el casco histórico de Rosario.

Al promediar el mediodía habrá que reponer energías y haremos un pedido explícito para deleitar su paladar: vaya a almorzar a la parrilla de la bajada Escauriza y deguste los más frescos y deliciosos pescados de río.

Desde este momento les proponemos ir imaginando y saboreando una porción de pacú, abadejo o un filet de surubí a la milanesa (con mucho limón) acompañado de una porción de papas fritas y/o una ensalada verde y una refrescante cerveza tirada que corona el menú y la tarde.

La inmejorable vista sobre el Paraná y las embarcaciones que desfilan sobre el horizonte conforman una escena anhelada por quienes disfrutamos del aire, el sol, la comida rica y la charla distendida. ¿Necesitamos algo más?

POR LA TARDE.

Si la escapada es familiar, a esta altura los más pequeños del grupo estarán a punto de reclamar su momento. Para este delicado tramo del periplo la mejor alternativa será trazar un recorrido paralelo al río desde el Parque España –un inmejorable balcón sobre la costanera– e ir desplazándose hacia la zona denominada “La Isla de los Inventos”.

El paseo de 3 km. de extensión disponen de locales gastronómicos y hay entretenimiento para toda la familia: música, teatro y artes plásticas en vivo, así como varias actividades para niños y jóvenes que tenderán un puente entre el arte y las ciencias, a través de las propuestas lúdicas que tienen lugar en “La Isla de los Inventos”.

De yapa, les contamos que Rosario es la “Capital Nacional del Helado Artesanal” y hay varias heladerías para degustarlo. Entonces, ¿por qué no hacer una parada técnica?

POR LA NOCHE.

Al momento de decidir el plan nocturno valdrá la pena conocer la programación del teatro El Círculo o de la sala Lavardén, que además de hermosos salones y buena acústica presentan espectáculos de relevantes artistas nacionales e internacionales.

Si la idea es disfrutar de una cena tranquila y con buena calidad gastronómica, el remozado barrio de Pichincha es el lugar recomendable. La zona alberga varios reductos bohemios, de ambiente intimista, que organizan espectáculos de jazz, tango o bossa nova.

DIA 2

POR LA MAÑANA. 

Antes de arrancar con los paseos les proponemos que desayunen en el bar “El Cairo”. Se trata de una parada casi obligatoria estando en Rosario y funciona como el punto de encuentro de artistas, intelectuales y transeúntes locales y visitantes. El Cairo forma parte de la mística rosarina y es ideal para sentarse a observar y ser observado.

Más tarde, les proponemos encarar hacia el río tomando el famoso bulevar Oroño, custodiado por altísimas palmeras, faroles de estilo francés, mansiones y palacetes centenarios. En el último tramo del recorrido, el bulevar se hace peatonal y se reconoce fácilmente el perfil de los coloridos silos Davis donde se emplaza el Macro (Museo de Arte Contemporáneo de Rosario). Si dispone de un rato, no dude en visitarlo, ya que el acervo del museo conserva la colección más completa de arte contemporáneo argentino.

POR LA TARDE.

Las últimas horas de estadía también ofrecen varias alternativas para disfrutar al aire libre. Una de las posibilidades es acercarse hasta el famoso balneario La Florida, a metros de la bajada Escauriza, donde todo está dispuesto para disfrutar de una plácida tarde al sol en contacto íntimo con la naturaleza.

Por otra parte, los amantes del deporte y la adrenalina tendrán la oportunidad de apuntarse para una excursión en kayak partiendo desde el mismo balneario. La travesía invita a recorrer las islas cercanas y vivir una experiencia refrescante antes de retornar a la rutina citadina.

DATOS ÚTILES:

Cómo llegar: desde Buenos Aires son 306 km. por autopista y desde Córdoba 401 km. Varias líneas de transporte de pasajeros parten diariamente desde las principales terminales terrestres. El Aeropuerto Internacional de Rosario recibe vuelos provenientes de varios destinos nacionales e internacionales. Dónde alojarse: la ciudad cuenta con amplia variedad de opciones hoteleras. El Hotel Esplendor es una excelente alternativa, por su buena localización y excelente relación precio-calidad.

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