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5 playas soñadas de Bahía

Su litoral despliega más de 1.100 km. de playas de enorme belleza en el que se encuentran algunos de los destinos más interesantes de Brasil.

Vecina de la agitada Porto Seguro y también de la bucólica Trancoso, Arraial d´Ajuda es un destino que combina relax, descanso, actividades y movida en dosis perfectas. Situada en el sur del estado, en la llamada Costa do Descobrimento –porque fue muy cerca de allí donde los portugueses desembarcaron por primera vez en tierras brasileñas– Arraial enamora con sus 18 km. de litoral soñado, donde no faltan acantilados arcillosos ni grandes extensiones de palmeras.

A partir del río Buranheim –que separa a Arraial de Porto Seguro– se suceden Apaga Fogo y Araçaipe (donde con marea baja se forman piscinas), D´Ajuda –justo frente al pueblo–, Mucugê –que destaca por su infraestructura–, Parracho –una de las más populares, elegida por los jóvenes y renombrada por sus fiestas– y la más alejada Taípe, solitaria y de enorme belleza.

En el centro, la pequeña Iglesia de Nossa Senhora da Ajuda data de 1549 y cuenta con un hermoso mirador desde el que se aprecia la costa en toda su belleza. En sus rejas se ha instalado la costumbre de atar cintitas de colores para pedir deseos a la santa, a la manera de la tradicional Iglesia de Bonfim en la capital bahiana. Por las noches vale la pena darse una vuelta por la calle principal –conocida como “la Bróduei”– y por la rua Mucugê, que se iluminan de bares, negocios, galerías de arte y fiestas que continúan hasta entrada la madrugada.

ITACARÉ.

Al sur del estado, sobre la llamada Costa del Cacao, Itacaré combina playas paradisíacas, selva virgen y cascadas, con una de las noches más animadas de la región. A diferencia de otros destinos del litoral bahiano, Itacaré no fue un pequeño pueblo de pescadores sino un rico enclave que prosperó durante varias décadas gracias a las haciendas de cacao que abundaban en la región. Así lo atestiguan sus imponentes caserones antiguos, muchos de ellos convertidos en posadas o restaurantes.

Entre sus playas destacan Concha –muy concurrida por su cercanía al centro– y Prainha –postal de la ciudad y preferida de los surfistas–. Destino ideal para los amantes de la naturaleza, el acceso a algunas de las playas más bellas del destino se hace por senderos en medio de la vegetación. Entre ellas están Engenhoca, Havaizinho, Itacarezinho y Camboa, imperdibles del lugar.

Itacaré también tiene varias propuestas para los amantes del turismo activo, desde el trekking y el mountain bike hasta el rappel, el stand up paddle y el surf, entre otros. La Cachoeira do Tijuípe, con 15 m. de ancho y 4 m. de alto es otra visita imperdible.

MORRO DE SÃO PAULO.

En la isla de Tinhare, a unos 60 km. al sur de Salvador, Morro de Sao Paulo es un destino encantador que hace tiempo ostenta el título de clásico. Sus playas ofrecen alternativas para todos los gustos: desde la Segunda, con todos los bares, restaurantes e infraestructura; hasta la Cuarta, una extensión de arenas doradas y altas palmeras, con una gran barrera de coral que forma piscinas naturales. Merecen una visita la Praia do Encanto –también conocida como Quinta Praia– y Gamboa, en dirección al norte.

Un imperdible es la vuelta a la isla, paseo en lancha que lleva a conocer las piscinas naturales de Garapua y Moreré, para luego hacer una parada en la espectacular playa de Cueira, en Boipeba, varias veces destacada como una de las más bellas del país.

La subida hasta el farol para apreciar las vistas desde lo alto y el atardecer en el Fuerte de Tapirandi son actividades muy recomendadas.

Las noches terminan en restaurantes con música en vivo o en fiestas sobre la arena.

BARRA GRANDE.

Unos 200 km. al sur de Salvador, en el municipio de Maraú, Barra Grande es uno de los destinos más bellos del litoral bahiano. Muy buscado por el turismo local, el destino empieza a ser descubierto también por los viajeros internacionales. Su belleza natural está resguardada dentro de un Área de Protección Ambiental. Se trata de un típico pueblo con calles de arena, pequeños barcitos, tiendas para curiosear y alojamientos llenos de encanto.

Uno de sus atractivos es la diversidad de las playas, con unos 40 km. de litoral semidesierto que rodean a la península de Maraú: las que se encuentran sobre la bahía de Camamú son más tranquilas, mientras que las que enfrentan el océano son ideales para el surf, con olas más fuertes y una deslumbrante naturaleza agreste.

En varios puntos de este litoral hay arrecifes que durante la marea baja forman piscinas naturales llenas de peces de colores. Las más famosas son las de Taipu de Fora. La playa, varias veces ganadora del primer puesto en los rankings de las más hermosas de Brasil, cuenta con 7 km. de litoral sembrados de palmeras con aguas tranquilas y de color turquesa gracias a los arrecifes que bordean la costa y forman piscinas naturales repletas de pececitos.

En el extremo norte de la península, la Ponta do Mutá invita a disfrutar de atardeceres soñados mientras el sol cae detrás del muelle.

PRAIA DO FORTE.

Sobre la llamada Costa dos Coqueiros, en el litoral norte del estado, a 75 km. de Salvador, Praia do Forte es un clásico que encanta a los turistas brasileños y del mundo. En sus orígenes un pequeño pueblito de pescadores, la localidad se fue desarrollando de la mano del turismo con varios resorts de cadena internacional y también posadas para todos los gustos y bolsillos. Además de las playas con olas suaves, destacan su pequeña iglesia blanca frente a la plaza y el Proyecto Tamar, de preservación de tortugas marinas, donde se puede conocer algo más de estos animales y en algunas ocasiones acompañar los emotivos nacimientos de los pequeñísimos ejemplares en su camino hacia el mar.

Otro imperdible es el fuerte que da nombre a la playa, el Castillo Garcia D´Avila, una imponente construcción que comenzó a erigirse en 1551 y que perteneció a uno de los mayores terratenientes de Brasil.

Varios puntos del litoral de Praia do Forte tienen también piscinas naturales. Las más famosas son las de Papa Gente y Praia do Lord.

Al caer la tarde, la calle principal, conocida como Alameda do Sol, se convierte en un paseo ideal y despliega todo su encanto en pequeños barcitos con música en vivo o refinados restaurantes.

TIPS PARA EL VIAJERO

Cuándo viajar: aunque las temperaturas son altas todo el año, el litoral bahiano registra mayor cantidad de lluvias de abril a julio. La excepción son los destinos del sur (Arraial y sus vecinos), con las precipitaciones más distribuidas a lo largo de todo el año.

Moneda: real (US$ 1 = R$ 3,90).

Horario:UTC/GMT -3 horas.

Electricidad: 220 v. en Arraial d’Ajuda, Morro de São Paulo y Barra Grande; 110 v. en Itacaré. En Praia do Forte predomina la corriente de 220 v. pero muchos alojamientos cuentan con 110 v.

Qué comer: un imperdible es el acarajé (bollo hecho de harina de porotos, frito en el típico aceite de dendê y relleno con vatapá, camarones secos y una especie de salsa criolla). Otro es la moqueca (guisado con verduras, leche de coco y aceite de dendé, que puede incluir camarones, pescados y otros mariscos). De postre son infaltables las cocadas, en versión “branca” o “preta”).

Informes:www.bahia.com.br

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