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Argentina: ¿Dónde tomar los mejores vinos?

Desde hace dos décadas, cuando se modificó la norma que prohibía producir vinos en Argentina, el mapa de productores no dejó de expandirse. Una revolución que trajo consigo una diversificación de las cepas que se producen y una oferta más atractiva para el consumidor local e internacional.

Con suelos consagrados como Mendoza, Cafayate o Añelo que supieron conquistar el mundo, Argentina suma cada vez más localidades con hectáreas sembradas con vides que diversifican la producción local y la oferta en los restaurantes, cavas y vinotecas.

Este nuevo escenario se fue configurando desde 1998 cuando se derogó una ley de 1934. La había promulgado el presidente Agustín P. Justo y prohibía toda comercialización de vino procedente de cualquier región que no fuera Cuyo y las provincias cordilleranas. De este modo, la ordenanza fue el fin de las explotaciones en varias provincias, como Entre Ríos, donde se producía vino desde fines del siglo XIX.

Ya pasaron más de 20 años desde que se levantó la veda y hasta la fecha son 17 las provincias que hoy elaboran vino, según informes del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). A Mendoza, San Juan, La Rioja, Salta y Catamarca, se sumaron Neuquén, Río Negro, Córdoba, La Pampa, Buenos Aires, Tucumán, San Luis, Chubut, Entre Ríos, Santiago del Estero, Misiones y Jujuy.

Sin embargo, Mendoza sigue siendo la líder en este negocio, con el 70% de las superficies cultivadas con vid en el país; seguida por San Juan (21,5%), La Rioja (3,6%), Salta (1,5%), Catamarca (1,3%) y Neuquén 0,8%.

Las nuevas bodegas hacen que además se diversifique la producción. Además de la vitivinicultura de montaña y desierto, que produce excelentes etiquetas de malbec, también están disponibles hoy refrescantes vinos blancos que nacen en las húmedas y ventosas costas del Atlántico.

Así se conforma un nuevo mapa del vino que también demanda un consumidor más informado y abierto a descubrir nuevos sabores y matices en una copa de esta bebida.

LOS VINOS DE ALTURA.

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Las nuevas bodegas hacen que además se diversifique la producción.
Las nuevas bodegas hacen que además se diversifique la producción.

En Salta, el cultivo de la vid fue introducido por los jesuitas en el siglo XVIII. Aquí madura la cepa del torrontés, vino blanco que se distingue por su intenso aroma y sabor frutado. Al que se suman cepas como el cabernet sauvignon, malbec, tannat, bonarda, syrah, barbera y tempranillo. Hoy en día los viñedos se extienden por los departamentos de Cafayate, San Carlos, Cachi, Molinos y La Viña.

En tanto, la “Ruta del Vino de Tucumán” se ubica en la RN 40 y la Ruta Provincial 307, que permite degustar vino de altura y visitar sitios arqueológicos y culturales. Su suelo es franco pedregoso, permeable, limpio y profundo en toda su extensión, alcalino pero no salino. Lo que genera vinos fuertes, con gran estructura de aroma y color, en las versiones de torrontés, malbec, cabernet sauvignon, tannat y criolla.

Una de las provincias que se sumó al crecimiento federal de la vitivinicultura es Jujuy. La producción crece en la Quebrada de Humahuaca, donde un puñado de productores impulsan viñedos entre los 2.200 y 3.330 msnm en un ambiente inhóspito y agreste. Entre los blancos hay algunos exponentes de torrontés y sauvignon blanc, con buena acidez, y matices herbales y vegetales muy originales.

Asimismo, una de las zonas perjudicadas por la ley de 1934 fue Santiago del Estero, que revirtió la situación y hoy logró la certificación del Instituto Nacional de Vitivinicultura para uno de los vinos que produce la bodega Finca María del Pilar. En esta zona hoy se cultivan cepas de malbec, cabernet sauvignon, petit verdot, syrah, marsala y ancellotta.

Entre volcanes, dunas, termas, yacimientos arqueológicos, iglesias antiquísimas y casas blancas, en Catamarca se puede descubrir un vino históricamente artesanal. Sus suelos arenosos, con algo de arcilla y muy pedregosos, clima continental templado, con temperaturas de gran variación entre el día y la noche, y con una altura promedio de 1.500 msnm; reúne condiciones óptimas para la elaboración de syrah y cabernet sauvignon.

CUYO: EL GRAN POLO PRODUCTOR.

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La ´mayoría de las provincias produce vinos. Aquí un mapa para saber orientarse qué probar en cada lugar.
La ´mayoría de las provincias produce vinos. Aquí un mapa para saber orientarse qué probar en cada lugar.

Cuyo no es sólo la principal región vitivinícola de Argentina, el hogar del malbec, sino también una tierra de celebraciones de vino y sol. La ruta del vino en Mendoza se ha convertido en el circuito ideal para los amantes de esta bebida y el buen comer; cabe recordar que esta provincia produce el 70% del vino argentino y en total alberga 1.200 bodegas.

El alto grado de desarrollo alcanzado por la vitivinicultura, sumado a las nuevas investigaciones impulsadas por una generación de productores, llevó a la identificación de microrregiones con atributos diferenciales de terroir. Es específicamente en el malbec donde mejor se aprecia esta diversidad de los suelos.

La segunda provincia vitivinícola más importante de Argentina es San Juan, con el 17% de la superficie total plantada en el país. Su viticultura se asienta sobre una serie de valles: Pedernal, Calingasta, Zonda, Ullum, Iglesia y Jáchal, donde se dan las condiciones ideales para obtener vinos frutados y con estilo único. La variedad predominante es el syrah, que parece posicionarse como la cepa típica de la provincia, aunque también tienen relevancia el malbec, el cabernet sauvignon y el bonarda. Entre los blancos se destacan el torrontés y el chardonnay.

En un poco más de una década, San Luis logró incorporar cinco viñedos y tres bodegas, que suman 103 ha. en las que predomina el cultuvo del malbec. Además, el Instituto Nacional de Vitivinicultura reconoció a la provincia como una indicación geográfica "formada por terruños con cualidades distintivas, aptos para la producción de vinos de calidad”.

En cuanto a La Rioja, ésta invita a recorrer la “Ruta del Torrontés Riojano” a través de un circuito de bodegas. La provincia cuenta con más de 8 mil ha. cultivadas, de las cuales 2.500 se destinan a variedades blancas y más de mil tienen certificación orgánica.

LOS VINOS DEL SUR.

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Sabrosos platos junto con buenos vinos: una combinación perfecta.
Sabrosos platos junto con buenos vinos: una combinación perfecta.

Con suelos de excelente calidad para el desarrollo de la vid, una amplitud térmica mayor a los 20° y un régimen de lluvias escaso, Neuquén es la región del sur que alcanzó prestigio internacional.

El clima frío y los constantes vientos favorecen la sanidad de los viñedos, por lo que son prácticamente innecesarios los tratamientos con insecticidas. Por sus condiciones agroclimáticas, las cepas nobles como el malbec, merlot y pinot noir encontraron un terruño ideal para expresarse.

Mientras que un poco más al sur, en Chubut, el 70% de la provincia tiene condiciones aptas para la vitivinicultura. Las cuales supieron aprovechar. En 2003, el INTA comenzó a trabajar en el que denominaron "el vino más austral del mundo". Luego, inversores privados también se lanzaron a este descubrimiento de vinos de alta gama. Hoy, en la zona de El Hoyo, se destacan las variedades como el merlot y pinot noir.

En Río Negro los cultivos se desarrollan en una serie de valles ubicados sobre la cuenca de los ríos Colorado y Negro. Los vinos se destacan por su excelente relación entre alcohol y acidez, producto de una maduración lenta de las uvas. Son interesantes los blancos obtenidos a partir del sauvignon blanc y del semillón.

Finalmente, La Pampa representa una geografía de transición con la llanura. Su clima continental moderado, con otoños y primaveras suaves, veranos cálidos e inviernos fríos son ideales para la producción de malbec, cabernet sauvignon, merlot, cabernet franc y chardonnay.

HISTORIA Y VANGUARDIA.

A principio del siglo XX, Entre Ríos era la cuarta región vitivinícola del país: 115 bodegas, 2.500 ha. de viñas y una cultura profundamente arraigada en el hacer del vino. Concordia, Federación y Colonia San José era los bastiones de esta actividad. La mencionada ley produjo un lapsus en esta actividad y hoy el resurgimiento es total. La provincia cuenta con bodegas industriales y artesanales en las que se cultivan chardonnay, merlot, malbec, cabernet sauvignon, syrah y tannat; en versiones de vinos y espumantes.

Mientras que en Misiones aún se destaca la producción artesanal y “casera” en los municipios de Olegario Víctor Andrade, Cerro Azul, Aristóbulo del Valle, San Vicente, Dos de Mayo y Almafuerte. Los tipos de uvas que sobresalen son syrah y cabernet sauvignon.

En la zona céntrica del país, nuevas regiones surgieron en la provincia de Córdoba. Traslasierra es uno de esos lugares mágicos donde los vinos crecen entre los 900 y 1100 msnm. Más allá de las tradicionales cepas, existen algunas fuera de lo conocido como la ancellota y moscatel de Alejandría.

En tanto, Chapadmalal, localidad cercana a Mar del Plata (Buenos Aires), es una de las regiones de vanguardia que produce vinos oceánicos. Allí, las vides crecen bajo un clima húmedo y fresco; ideal para el sauvignon blanc, riesling, gewürztraminer, pinot noir y chardonnay.

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