En Viajando adherimos a la siguiente frase popular: “Diciembre es al año, lo que el viernes es a la semana”. Y por eso ya empezamos a pensar en descansar y disfrutar al máximo de los próximos fines de semana. Con feriados o sin ellos, la Costa Atlántica es una opción cercana, accesible y apta para todo público.
En esta nota te mostramos qué podes encontrar más allá de las olas y el viento, y cómo romper con la rutina de playa-lona-mate-mar.
SAN CLEMENTE: TERMAS Y FAMILIA.
A 320 km. de Buenos Aires se encuentra la localidad de San Clemente del Tuyú. Si bien sus playas no se destacan particularmente, son protagonistas de un fenómeno poco conocido: las noches de noctilucas, que se dan especialmente en luna llena, cuando el mar se tiñe con un manto fosforescente. Este espectáculo es producido por un protozoo unicelular –las noctilucas–, que al reaccionar con el oxígeno provocan este efecto lumínico, que dejará boquiabierto a más de un paseante distraído.
Pero si el interés en la naturaleza es sólo tangencial, Viajando propone otro tipo de actividades, como una visita al Parque de Termas Marinas o un programa familiar en Mundo Marino.
En el primer caso, se trata de un predio con exuberante vegetación donde se encuentran cinco piscinas de distintas profundidades y temperaturas, que contienen aguas termales minerales que surgen a 55°C. Por sus características terapéuticas y fisicoquímicas se definen como mineromedicinales. A diferencia del agua de mar, tienen tres veces más de sales y un PH ácido, ideal para tratamiento de la piel.
Los más chicos tienen su espacio lúdico en Plaff, una pileta recreativa con agua templada y toboganes acuáticos de más de 30 m. de recorrido, supervisado permanentemente por profesionales.
Termas Marinas tiene servicios de vestuarios, guardavidas y gastronomía. Además, ofrece visitas guiadas, clases de aquarelax, circuito aeróbico y entretenimientos opcionales como cuadriciclos a pedal, minijeeps y salón de relax.
En el caso del reconocido parque temático Mundo Marino, esta temporada invita a interactuar y disfrutar de la naturaleza participando de los espectáculos de delfines, orcas y lobos marinos. Se trata de una oportunidad única de conocer las particularidades de estas especies.
Asimismo, el “Safari Terrestre” propone una expedición guiada en busca de monos, ciervos, llamas y antílopes, entre otros animales. Los más pequeños de la familia también podrán visitar la granja y alimentar a los animalitos que viven allí.
Finalmente, en la “Colonia de Pingüinos” los visitantes aprenderán en profundidad acerca de estas aves, tomarán contacto con ellas y se interiorizarán sobre las tareas de preservación y cuidados que lleva adelante la Fundación Mundo Marino.
MAR DEL PLATA: ARTE EN LA FELIZ.
Si elegiste Mar del Plata y tenés ganas de escaparte un rato de la playa, te proponemos visitar los tradicionales barrios Stella Maris y Divino Rostro. En ellos se encuentran enormes residencias de estilo pintoresquista construidas en madera, piedras y tejas. Sus enormes y bellos jardines, así como las historias que encierran algunas de estas propiedades emblemáticas, convierten a esta zona de La Feliz en un oasis de buen gusto.
En la esquina de las calles Alvear y Colón se ubica la Villa Ortiz Basualdo, que actualmente es el Museo Municipal de Arte Juan Carlos Castagnino. En el primer piso se conserva el mobiliario original, del más puro estilo art nouveau. La destacada colección incluye 130 obras del propio Castagnino así como importantes trabajos de Quinquela Martín, Raúl Soldi, Antonio Berni y Carlos Alonso, entre otros renombrados artistas nacionales.
Muy cerca de allí, en la capilla Stella Maris se destaca un singular mural con temas marinos emplazado en el altar mayor. Vale la pena visitar este exponente del culto mariano y reparar en su arquitectura de reminiscencias neogóticas.
Asimismo, en la intersección de las calles Falucho y Mendoza, se eleva la Torre Tanque de Obras Sanitarias, que posee un mirador a casi 80 msnm desde donde se puede ver el mar, la ciudad y sus alrededores en una panorámica de 360°. Hay visitas guiadas.
Por otra parte, en las callecitas de Divino Rostro, que nos trasladan en un abrir y cerrar de ojos a cualquier campiña inglesa, encontramos propiedades extraordinarias, rodeadas de vegetación tan singular como quienes vivieron allí.
En Villa Mitre, que fue propiedad del ingeniero Emilio Mitre, vale la pena visitar los espacios dedicados a marplatenses de la talla de Alfonsina Storni y Astor Piazzolla, quien en la actualidad también cuenta con un circuito propio para conocer los lugares de la ciudad que formaron parte de su vida.
Pero el plato fuerte del barrio es la visita a Villa Victoria, la casa de veraneo de la escritora Victoria Ocampo, en Matheu 1851. Además de recorrer los espacios de esta casona inglesa, única en su estilo, se puede conocer de cerca el universo de la reconocida intelectual, creadora de la emblemática revista Sur y anfitriona local de personalidades como Igor Stravinsky, Rabindranath Tagore, Gabriela Mistral y Le Corbusier, entre otros. Hoy Villa Victoria es, además, un centro cultural donde tienen lugar cursos y espectáculos musicales, literarios y teatrales.
Como yapa, para quienes gozan el placer de la música, este fin de semana (hasta el 7 de diciembre) el Teatro Municipal Colón se convertirá en la sede del IV Festival de Jazz de Mar del Plata.
SANTA CLARA: PLAYAS Y CERVEZAS.
A sólo 18 km. de Mar del Plata se encuentra la localidad de Santa Clara del Mar, que sorprende con la belleza y amplitud de sus siete playas. Algunas son pequeñas y están al resguardo de los vientos, y otras ostentan interminables dimensiones que permiten descansar y relajarse, sin necesidad de competir por un granito más de arena.
No será sólo la tarde de playa lo que invita llegar hasta aquí, sino la calidad y el sabor de las cervezas artesanales que elaboran las fábricas locales.
Cuentan los pobladores que la familia Oresanz fue una de las pioneras en traer desde Estados Unidos los secretos de la producción artesanal y que la primera bebida elaborada aquí fue una preparación cremosa llamada “Cerveza del Ángel”, en homenaje al predio donde fue concebida, conocido como “La Posta del Ángel”.
Actualmente el establecimiento sigue en pie y sumó a la fábrica de cerveza un área de alojamiento, una casa de té y un restaurante. En una visita se pueden degustar varios tipos de cerveza y acompañarlas con deliciosas picadas y pan casero. A la hora de recomendar, ganan la Nut Brown Ale, de color rojizo y gran cuerpo; y la oscura Taddy Porter, elaborada con malta Pilsen y chocolate.
Quienes quieran seguir el circuito de las miniplantas de cerveza pueden visitar: Fisherman House, Leyenda y Corsario Negro. Esta última está situada junto al balneario California, el más antiguo de Santa Clara, y se convirtió casi en un santuario de la cerveza con vista al mar. Allí se elaboran preparaciones al estilo inglés y recomendamos probar la Golden Ale, que se consagró como la más popular en el mercado local.
MIRAMAR: LOS MISTERIOS EL BOSQUE ENERGETICO.
Miramar es reconocida como la ciudad de los niños y es cierto que tiene una amplia agenda de actividades para los más pequeños. Quienes disfrutan de la gastronomía y la vida nocturna también encontrarán varios motivos para pasar unos días en la villa veraniega.
Pero sin duda, la visita al “monte oscuro” o “energético” es el paseo que dotó a este balneario de un halo misterioso que cada temporada atrae a más curiosos.
Se trata de un monte de pinos, de no más de 100 m. de diámetro, que se localiza muy cerca del gran vivero dunícola Florentino Ameghino. Los lugareños coinciden en afirmar que a partir de la llegada de una misión científica en 1989, para constatar alteraciones de los campos electromagnéticos que se producían en un punto del vivero, comenzaron a tejerse gran cantidad de fábulas y mitos en torno al pequeño monte.
Cada fin de semana los turistas llegan al lugar con el solo objetivo de descansar bajo la sombra de los pinos y absorber su singular energía. A pesar del deterioro que ha sufrido, vale la pena adentrarse en su atmósfera en permanente penumbra –ya que la luz solar no logra traspasar la copa de los árboles– y sentir cómo se alejan los mundanales ruidos y nos envuelve una sensación de calma y desconexión.
Ya sea para comprobar o refutar este mito, el paisaje bien vale un paseo. Para llegar es necesario tomar la avenida 40 en sentido ascendente hasta llegar a la Ruta 11. En esta dirección encontraremos a la izquierda el vivero y más adelante, con adecuada señalización, el monte energético.
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