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Belleza natural y calidez humana

Después de los daños que causó el huracán Irma en el norte de la isla, el destino ya se encuentra totalmente recuperado y con su infraestructura en pleno funcionamiento. En esta nota nos ocupamos de dos emblemáticos enclaves, Cayo Santa María y Varadero, que esperan a los visitantes con sus magníficas playas y el trato tan particular de su encantadora gente. Por Gabriela Macoretta y Leonardo Larini

La naturaleza es indomable y en ese sentido el hombre poco puede hacer para evitar sus caprichos. Pero sí puede modificar sus consecuencias, tal como ha ocurrido recientemente en Cuba, donde inmediatamente después del paso del huracán Irma –que provocó serios destrozos en el norte del territorio–, se dispuso trabajar con esfuerzo para recuperar de inmediato la infraestructura hotelera y ponerla en funcionamiento para los turistas.

Así que ahora sólo queda decidirse por viajar y disfrutar de los destinos de esta zona del país, caracterizados por sus arenas blancas y aguas cristalinas.

En ese sentido, Cayo Santa María, ubicado en la provincia de Villa Clara, en el municipio de Caibarién, es –junto a sus similares vecinos Los Ensenachos y Las Brujas– una excelente alternativa par quienes buscan disfrutar del verano en un lugar de ensueño.

Aquí, junto a los impecables servicios de las propiedades de prestigiosas cadenas hoteleras, lo que importa son las playas. Estas ensoñadas extensiones de arena están dispuestas a lo largo de 10 km., destacándose las llamadas Perla Blanca, Cañón, Las Caletas y Cuatro Punta, todas ideales para familias, parejas o amigos.

Toda esta área está considerada refugio de fauna y flora autóctona, por lo que es posible apreciar inofensivos reptiles, peces, aves y mamíferos en las inmediaciones de los hoteles.

Además, la claridad casi inconcebible de las aguas en algunos rincones permite realizar esnórquel y asombrarse con los coloridos arrecifes de coral, gorgonias y peces como angelotes, barracudas, loros y barberos, entre otras especies propias de la zona; todo esto a metros de la arena.

Otro asombro digno de experimentar es el atardecer, con el cielo que toma extraordinarios colores y dibujos, creando una atmósfera muy especial.

En cuanto a los hoteles, todos ofrecen un servicio de muy alto nivel, cada uno con sus lógicas particularidades. Habitaciones con aire acondicionado, bares, restaurantes, spas, piscinas y gimnasios son las prestaciones clásicas, que se suman a espectáculos en vivo, música constante en los lobbies, tiendas donde comprar todo tipo de souvenirs y locales de productos nacionales como el ron y los habanos.

Otra alternativa es el avistamiento de aves: se pueden contemplar flamencos, gaviotas, el tocororo, que es el ave nacional de Cuba; el zunzuncito, catalogado como el pájaro más pequeño del planeta; el tomeguín, el pájaro carpintero verde y hasta halcones.

El cicloturismo y el trekking también figuran entre las propuestas para disfrutar de un recorrido panorámico y sentir de cerca la historia, la vida y cultura del país. Bajo la guía de profesionales conocedores de cada rincón, el visitante podrá sumar a estas actividades los campings y meriendas campestres en una vasta extensión natural.

En ese plano, también vale mencionar el Delfinario, ubicado en las cercanías. Cuenta con una piscina que alberga a hermosos delfines que realizan saltos y piruetas que deleitan al público.

Y, como alternativa de compras, existen los llamados Pueblos Turísticos, como La Estrella y Las Dunas, cada uno con sus propias alternativas de tiendas pero también de entretenimiento.

El primero, a través de su fisonomía, nos conduce al siglo XIX. Caminar por sus calles es como hacerlo en el pasado, a la vez de poder divertirse en los bares y comer en los restaurantes especializados a la carta. También hay heladerías, discotecas, la Casa del Ron, la Casa del Habano y una plaza de artesanos con hermosos productos.

Las Dunas, en tanto, recrea un ambiente de marinos y corsarios, con propuestas que incluyen tiendas, discotecas, bolera y billar, restaurantes especializados y servicios como la renta de autos y motos, entre otros.

VARADERO A PLENO.

Otro codiciado enclave de hermosos paisajes y colores, destacado por sus playas de aguas cristalinas y arena fina, es Varadero.

Este destino –el elegido por el multimillonario Du Pont, quien recorrió el mundo buscando el lugar ideal para construir su casa de veraneo– se encuentra localizado en la península de Hicacos, a unos 140 km. de La Habana. Se trata de uno de los principales polos turísticos de sol y playa de la isla, donde se concentra una numerosa, amplia y confortable oferta hotelera, incluso para los más exigentes.

El reciente paso del huracán Irma por la zona provocó algunos daños, pero con mucho empeño y trabajo en menos de dos meses todas las instalaciones fueron puestas a punto y ya se encuentran totalmente operativas, e incluso en mejores condiciones que antes, ya que el fenómeno climático hizo que las playas ganaran metros de arena.

Varadero también dispone de instalaciones para la actividad náutica, eventos y viajes de incentivo, campos de golf y marinas internacionales.

Además, este paraíso de inconfundible encanto cubano cuenta con su propio núcleo urbano, donde el turista puede encontrar tiendas, galerías de arte, locales de artesanías, bares y restaurantes, entre otras opciones.

Por otra parte, existe una vasta gama de circuitos y excursiones que permiten conocer sitios de excepcional belleza natural y enclaves de gran riqueza cultural. Así, por ejemplo, a unos 30 km. se encuentra la ciudad de Cárdenas, que durante la era colonial fue apodada “La Barcelona de las Antillas” y hoy se destaca por sus construcciones, plazas y parques.

Asimismo, la ciudad de Matanzas es muy pintoresca y cuenta con varias cavernas, como las de Bellamar y Saturno, que pueden visitarse. Son verdaderos tesoros naturales con gran cantidad de estalagmitas y estalactitas. La profusión de cavernas en la isla tiene su fundamento geológico, ya que más de las dos terceras partes del territorio cubano está constituido por rocas calcáreas, lo que ha permitido la formación de las mayores cavidades del área caribeña.

Un poco más lejos, camino a los cayos, hay un sitio que merece resignar un día de playa para la visita: el monumento y mausoleo del Che Guevara, en Santa Clara. Allí descansan los restos del mítico guerrillero argentino-cubano, se erige una magnífica estatua de bronce del comandante –de casi 7 m. de alto– y un interesante museo dedicado a su vida. También se puede ver la llama eterna encendida por Fidel Castro en su memoria.

TIPS PARA EL VIAJERO

Cómo llegar: Cubana de Aviación opera semanalmente a La Habana. Desde la ciudad capital es posible conectar a ambos destinos vía terrestre y aérea.

Informes: www.cubatravel.cu

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