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Experiencias más allá del mar

A más de 650 km. del continente, en el Caribe más profundo se recuesta una isla con una mística especial. Jamaica despliega mucho más que bellas playas: una geografía pródiga en paisajes, sabores autóctonos y mucho reggae bajo la eterna figura de Bob Marley.

Un jugo de frutas bien helado como para combatir el sol abrasador del Caribe, unas rabas para entretener el estómago y el relax absoluto mientras la mirada se pierde en el horizonte más puro y despojado. Cada tanto un chapuzón que puede durar horas en ese mar de temperatura perfecta, apacible y transparente. Juegos en la piscina del all-inclusive, más platos sabrosos y baile para cerrar el día. ¿Qué más se puede pedir para unas vacaciones?

No mucho más. Pero como siempre hay viajeros que buscan algo diferente, salir del submundo del all-inclusive y entrar en contacto con la cultura y el pueblo, escaparse un poco de la costa para poner rumbo tierra adentro. En ese aspecto Jamaica ofrece bellas playas y otras tantas propuestas más.

PASAJE A LA AVENTURA.

Su geografía intrépida constituye todo un desafío para los amantes de la aventura. Así, por ejemplo, el Parque Nacional de las Montañas Azules es morada del pico más alto del país, con 2.256 m., enmarcado por un bosque tropical verde intenso. Desde la cima se obtiene una vista de las costas este y oeste e incluso se puede divisar la isla de Cuba. Un paseo en bicicleta es una excelente forma de abordar estos escenarios y también conocer alguna granja de café. Blue Mountain Bicycle Tours ofrece esta opción desde Kingston, Montego Bay, Ocho Ríos y Trelawny.

La naturaleza fue tan generosa en Jamaica que originó una laguna luminosa. El fenómeno, que se aprecia de noche, se explica por unos microorganismos que al combinarse con la sal y el agua fresca emiten un brillo azulado. Los visitantes pueden sumergirse en este espejo de agua situado frente a la costa de Falmouth.

Otra alternativa para disfrutar del paisaje es el rafting, pero no a la usanza tradicional, con un bote inflable, sino en balsa de bambú. El río Martha Brae, en la costa norte, es una apacible cinta de agua que invita a relajarse mientras una persona conduce la balsa con el remo. Originalmente utilizadas para el transporte de bananas y otros productos hacia diversos mercados, las balsas sirven ahora para que los visitantes puedan experimentar el paisaje natural de Jamaica. Incluso tendrán la oportunidad de observar cómo se construyen.

A EXPLORAR LAS CUEVAS.

Jamaica brinda varias alternativas para conocer las cuevas que están distribuidas a lo largo de su geografía. Para una aventura bien completa, las de Windsor, en Cockpit Country, a las que se llega con cuerdas y provistos de cascos y linternas, existe un programa para permanecer bajo tierra hasta cuatro horas en la más pura oscuridad, con un gran grupo de murciélagos como única compañía.

Quienes prefieran experimentar una opción más relajada, Green Grotto, en Discovery Bay, brindan fácil acceso. Sus paredes interiores están cubiertas por algas y en el interior atesora un lago.

Otra forma menos tradicional de hacer espeleología en Jamaica es la que propone The Caves Resort, en Negril, que se levanta junto a un acantilado y sirve las cenas en las cuevas.

SABORES.

Appleton Estate es el hogar de la más antigua fábrica de azúcar y destilería de ron de Jamaica. No sólo que el turista puede conocer los entretelones de la elaboración de esta bebida que, dicen, es uno de los mejores del Caribe, sino que también tendrá la oportunidad de probar los tragos y rones mezclados por Joy Spence, la primera maestra ronera femenina de la industria. Su creatividad y pericia en química son lo que han hecho que el Ron Appleton sobresalga en la industria, con sus características notas de naranja y cacao.

Si el ron representa un imperdible en cuanto a bebidas, el jerk es la comida que hay que degustar, que consiste en pollo, cerdo o mariscos muy condimentados con pimienta de Jamaica y chiles. Boston Bay, en Port Antonio, es el lugar de nacimiento del jerk, uno de los mejores sitios para probarlo. El Centro de Jerk, de Boston Bay, constituye otra opción en el extremo oriental de la isla. En el extremo occidental, en tanto, se encuentra Murphy’s West End Restaurant, donde el propio Murphy ofrece a los comensales un tour por su propiedad y sus árboles frutales exóticos. En el patio, los visitantes conocerán el proceso de cocción en una parrilla de barril.

BOB MARLEY PRESENTE.

Un viaje a Jamaica debe incluir necesariamente la visita en Kingston al Museo de Bob Marley, ubicado en el sitio que fuera la casa natal del legendario músico. Además de este lugar, los visitantes pueden realizar un tour al Museo de la Música de Jamaica, conocer la tienda de discos de Rockers International y tener una experiencia de primera mano en el estudio de Dynamic Sounds, donde es posible crear un disco de vinilo propio.

Otro legado interesante es el de James Bond. Algunas escenas fueron filmadas en la isla e incluso Ian Fleming escribió la primera de las novelas de la saga en Jamaica.

EN EL MAR.

En el siglo XVII los visitantes hubieran sido presa fácil de los piratas de Port Royal, conocida entonces como la ciudad más malvada de la Tierra. Sin embargo, un potente terremoto sumergió la mayor parte del enclave en las profundidades del mar Caribe. El escenario también está plagado de barcos naufragados que hacen única la experiencia del buceo.

Adicionalmente, en el Astillero naval real se encuentran museos que muestran reliquias de la ciudad submarina para que todos puedan apreciarlos.

En Jamaica también es posible nadar con delfines, una actividad apta para todo público. En la ensenada de Dolphin Covehay hay varias alternativas, desde disfrutar de ellos en aguas poco profundas, hasta nadar con dos delfines entrenados. Esta experiencia se complementa con otras actividades, como música reggae en vivo, paseos en bote con fondo transparente y excursiones para apreciar tiburones y rayas.

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