Norteamérica | Estados Unidos

Colorado, tierra de montañas y contrastes

Una vez que la nieve empieza a derretirse y la indumentaria del esquí se guarda hasta el próximo invierno, las maravillas del oeste del estado de Colorado se revelan en toda su dimensión. Desiertos, montañas, bosques, ríos y cañones saltan a la vista en uno de los escenarios más majestuosos de Norteamérica. 

Poco conocido entre los turistas latinoamericanos, el estado de Colorado es uno de los territorios más atractivos y diversos de Norteamérica, especialmente para aquellos viajeros que aprecian las experiencias naturales y los paisajes majestuosos. Lejos del ajetreo de los grandes centros comerciales y los concurridos parques temáticos, recorrer el oeste de Colorado ofrece un tipo de experiencia diferente en Estados Unidos; una conexión especial con las montañas, ríos, bosques y cañones que alguna vez fueron la tierra ancestral de los nativos ‘utas’ y aun hoy son el hábitat natural de los osos, águilas y otras especies excepcionales propias de las tierras del norte. Por eso, cuando el invierno cede y las pistas naturales de esquí desparecen junto con los aficionados de todo el mundo, las encantadoras y tranquilas poblaciones de Colorado reciben a nuevos viajeros y lo hacen con infraestructura turística de primer nivel y una amplia oferta de tours, excursiones y actividades para toda la familia. A continuación presentamos un recorrido por cuatro poblaciones del estado, en cuyas inmediaciones los viajeros podrán vivenciar una selecta muestra de la belleza natural de Estados Unidos.

GRAND JUNCTION Y PALISADE.

El recorrido parte de la sosegada ciudad de Grand Junction, a donde se puede llegar vía American Airlines tras una conveniente conexión en el aeropuerto de Dallas-Forth Worth. A solo 15 minutos de allí se encuentra el Monumento Nacional del Colorado (Colorado National Monument), una imponente formación de montañas rojizas y desérticas que el viento y el agua han esculpido a través de los siglos. Recorrer sus senderos al borde del cañón y sentarse a disfrutar de la tranquilidad que ofrece la inmensidad puede ser una actividad inspiradora para muchos.

De vuelta en la ciudad se recomienda recorrer el bulevar de la zona comercial, lleno de galerías de arte, tiendas de ropa, antigüedades, restaurantes y esculturas al aire libre, y visitar el Museo del Oeste del Colorado, un escenario que exhibe maravillosos elementos de la historia nativa, la colonización norteamericana y la siempre atractiva época del ‘viejo oeste’.

Muy cerca de Grand Junction se encuentra la localidad de Palisade, una apacible población de granjeros que tiene en el agroturismo una importante fuente de ingresos. Para conocer este lugar se recomienda tomar un tour en una clásica carreta del ‘viejo oeste’ jalada por magníficos equinos de raza Mustang, que llevan a los turistas por las bodegas de vino, plantaciones de lavanda, huertos de durazno, entre otros cultivos que han emergido en la zona gracias a la irrigación artificial con aguas del río Colorado. Por cerca de US$ 75 se disfruta de una pasadía con catas de vino, almuerzo, visitas a los viñedos, bodegas, destilería y cervecería. Se recomienda visitar las bodegas Grand River y Plumbe Creek, el bar Red Fox y alojarse en Palisade River Ranch, a orillas del emblemático río Colorado.

CAMINO A GATEWAY CANYONS.

Después de una hora y media de recorrido en automóvil se ingresa al cañón de Unaweep, un lugar único en el mundo cuya enigmática formación hace 300 millones ha suscitado toda suerte de hipótesis entre los geólogos norteamericanos. No es casualidad entonces que el prominente emprendedor y hombre de ciencia John Hendricks (fundador y ‘chairman’ de Discovery Channel), escogiera este lugar para crear uno de los hoteles más peculiares del mundo: Gateway Canyons Colorado Resort & Spa. Allí los turistas pueden alojarse en cómodas villas o suites; degustar una gastronomía Premium en sus restaurantes de lujo; disfrutar del spa; de un centro de aventura con diversas actividades; montar el helicóptero; cabalgar en las montañas; correr en una pista de autos; aprender de historia y geología de la mano del ‘curador de curiosidad’ (un cargo único); o apreciar el enorme museo de autos (colección personal de Hendricks) en donde se exhibe la historia completa del automóvil, desde ‘Cadillacs’ de principios del siglo XX hasta modelos Nascar de 2015.

TELLURIDE, ENTRE MONTAÑAS.

Solo un par de horas por carretera separan el clima desértico de Gateway Canyons de la frescura de las imponentes montañas de Telluride. Los viajeros son testigos de cómo el paisaje muta de la tierra roja y el cactus, a los verdes pinos y las cumbres aún nevadas en época primaveral. Con solo 2.500 habitantes, Telluride es conocido por ser uno de los más importantes destinos de esquí (diciembre-marzo) y alpinismo en Estados Unidos; pero en las otras estaciones se convierte en escenario de eventos musicales al aire libre, un importante festival de cine (en verano) y de manera especial en un lugar para apreciar la fauna y flora silvestre a través de una serie de senderos que conducen a arroyos, cascadas y espléndidos parajes. Desde el tope de las montañas que lo rodean (montañas de San Juan a 2.600 msnm), Telluride revela también su belleza arquitectónica, con casas de madera de techos triangulares, restaurantes de primer nivel y algunas construcciones históricas que le dan un atractivo toque del ‘viejo oeste’. Precisamente, para divisar Telluride desde las alturas basta abordar un moderno teleférico que conduce del pueblo a una serie de villas enclavadas en las montañas en un recorrido de tres millas. En el tope de la montaña, en la última estación del teleférico, se recomienda la estadía en el Hotel Mountain Lodge Telluride. En cuanto a las actividades se destaca el ‘rafting’ en el río San Miguel y la peculiar ‘vía ferrata’: una caminata por el borde de la montaña pisando pequeñas piezas de metal enclavadas en la roca (y sujeto con arneses).

OURAY O LA SUIZA DE AMÉRICA.

No menos bella y muy cerca de Telluride se encuentra la diminuta población de Ouray, llamada también por sus promotores turísticos como ‘Switzerland of America’. En la apacible Ouray, de tan solo mil habitantes, son atractivos los tours en camionetas 4x4 que remontan las montañas a través de carreteras destapadas; un tour por una vieja mina de oro en donde los turistas tienen la oportunidad de aprender la técnica de recolección del preciado mineral; caminatas por la montaña; pesca; escalada; entre otras actividades.

MONTROSE Y EL CAÑÓN NEGRO.

A solo 64 km por carretera, alejándose de las cumbres nevadas, se encuentra la moderna urbe de Montrose, punto de partida para admirar el impresionante ‘Black Canyon of the Gunnison River’. En una serie de miradores, los visitantes de este Parque Nacional, cuya entrada cuesta US$ 8, pueden apreciar el abismo negro que el río Gunnison cavó a lo largo de 2 millones de años. Previamente, los viajeros pueden tomar un tour en bote guiado por el río Gunnison, en el comienzo del Parque. De esta manera culmina este genial recorrido, que sin embargo también puede ser el punto inicial, toda vez que American Airlines tiene conectividad desde Montrose hacia el aeropuerto de Dallas.

TIPS PARA EL VIAJERO

Cómo moverse: se recomienda alquilar un auto o contratar los servicios de un operador que coordine el transporte terrestre entre las ciudades.

Cuándo viajar: se recomienda viajar en primavera, verano y otoño. De diciembre a marzo (invierno) es un destino de esquí. 

Idioma: inglés.

Informes:

www.colorado.com

www.visittelluride.com

www.ouraycolorado.com

www.visitmontrose.com

www.visitgrandjunction.com

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