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Córdoba: la huella de los jesuitas

Córdoba no sólo condensa en su territorio imponentes paisajes de toda la Argentina. También en ella ha dejado su huella la Compañía de Jesús, a través de construcciones diseminadas en la capital y sus alrededores.

Ubicada en el corazón de la Argentina, la provincia de Córdoba se caracteriza por combinar en su territorio la inmensidad de la pampa húmeda y las montañas más antiguas, que anticipan la grandeza de la cordillera de los Andes. Dentro de este marco se multiplican por doquier los valles, las pampas y los cerros, todo esto complementado con una flora y fauna reconocidas por su diversidad y belleza. Pero la oferta mediterránea no se detiene aquí, ya que la vasta riqueza histórica y cultural también es protagonista indiscutida: de esta manera, el pasado se proyecta en el presente de manera misteriosa, lo cual hace que convivan, tanto en la ciudad como en el campo, monumentos históricos únicos en América con toda la hospitalidad de los cordobeses. Todo esto en un imponente escenario natural.
Los testimonios de la acción de los jesuitas en territorio cordobés constituyen una de las más ricas opciones para adentrarse en la historia de la provincia. En el período comprendido entre 1599 (año de arribo de la Compañía de Jesús a nuestro territorio) y 1767 (año de expulsión de la orden), se estableció un completo sistema cultural, social, religioso, económico y territorial, que quedó patentizado en la arquitectura de su ciudad capital y en los cascos de las estancias cercanas.
En este sentido, la provincia de Córdoba ha desarrollado dos circuitos turísticos en los que aparece plasmada la huella de la Compañía de Jesús: éstos son "La Manzana Jesuítica y "El Camino de las Estancias Jesuíticas", incluidos por la Unesco en la lista de Patrimonio de la Humanidad.

LA MANZANA JESUITICA
Los jesuitas se radicaron en Córdoba a partir de 1599, en los solares cedidos por el Cabildo de la ciudad, donde existía desde 1589 una pequeña ermita que pronto resultó insuficiente para albergar a religiosos, estudiantes y fieles. Por ello, a partir de 1608 comenzaron las obras de edificación que darían forma a la actual Manzana Jesuítica. Sucesivamente se sumaron las construcciones destinadas al Colegio Máximo (1610), la Universidad (1622), el Colegio Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat (fundado en 1687 pero recién instalado en su actual emplazamiento en 1782, tras la expulsión de la Compañía) y el Noviciado (hacia 1710). La Iglesia y la Capilla Doméstica se erigieron entre 1644 y 1671.
Actualmente, la Manzana Jesuítica comprende la Iglesia de la Compañía, la Capilla Doméstica y la Residencia de los padres; el Rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba (antiguo Colegio Máximo de la Compañía de Jesús), incluyendo sus dependencias administrativas (Claustro, Salón de Grados, Biblioteca Mayor y el Colegio Nacional de Monserrat). La Manzana Jesuítica está ubicada en el área central de la ciudad de Córdoba, delimitada por la Av. Vélez Sársfield y las calles Duarte Quirós, Obispo Trejo y Caseros.

POR EL CAMINO DE LAS ESTANCIAS
La Compañía de Jesús se instaló en Córdoba en 1599. Rápidamente comenzó a desarrollar su labor espiritual y educativa. Para solventar su empresa, los jesuitas comenzaron a generar sus propios recursos a través de seis estancias conformadas o adquiridas entre los siglos XVII y principios del XVIII.
Consistían en grandes establecimientos agro-ganaderos que contaban con todo lo necesario para su autoabastecimiento, como así también rancherías para el personal, casa de residencia de los padres y hermanos estancieros, y una capilla para la administración de sacramentos. A continuación, algunos de los establecimientos óptimos para una visita.

ESTANCIA ALTA GRACIA
Data de 1643. Situada en el corazón mismo de esa localidad, es la de mayor actividad en la actualidad. El templo es hoy la iglesia parroquial de la ciudad; en tanto en su residencia funciona el Museo Nacional “Casa del Virrey Liniers”.
Allí se destaca además el famoso tajamar, que ha pasado a ser un elemento identificatorio de Alta Gracia.
Además de su iglesia, la estancia ostenta en su residencia patios y locales anexos, el obraje, las ruinas del molino y el antiguo horno en el primer paredón del sistema de acequias.

ESTANCIA DE CAROYA
Es el primer establecimiento rural organizado por la Compañía en 1616, y fue declarado Monumento Histórico Nacional y Provincial.
Esta propiedad comprende una residencia organizada alrededor de un amplio claustro central, una portentosa capilla, el perchel, el tajamar, restos del molino y de las acequias y las áreas dedicadas a quinta. Constituye un destacado ejemplo de arquitectura residencial en el medio rural. Allí pueden realizarse actividades que implican recorridos y visitas al edificio histórico. La Estancia de Caroya se ubica en el sector oeste de la planta urbana de la ciudad de Colonia Caroya, a 44 km. al norte de la ciudad de Córdoba, por la ruta nacional 9.

ESTANCIA DE JESUS MARIA
Fue el segundo núcleo productivo del sistema organizado por la Compañía de Jesús. Se construyó a partir de 1618. Esta estancia se caracterizó por su producción vitivinícola, la que alcanzó un alto grado de desarrollo y calidad, y que se ha prolongado en el tiempo, constituyendo una característica de la zona. La iglesia, la residencia y la bodega, además de restos de antiguos molinos, conforman las perlas más destacadas de esta propiedad. Hoy todo el complejo es sede del Museo Jesuítico Nacional. Se localiza al noroeste de la planta urbana de la ciudad de Jesús María, a 48 km al norte de la ciudad de Córdoba por la ruta nacional 9.

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