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Culto a la diversidad

Pionera en legalizar el matrimonio igualitario en América Latina, Argentina propone espacios, actividades y alojamientos gay friendly en todo el territorio. Aquí una guía con las propuestas específicas para este colectivo y también destinos con infinitos escenarios para vivir una distendida luna de miel. 

Identificada como una nación de puertas abiertas y amplias políticas de inclusión, Argentina se posiciona como uno de los destinos gay friendly de Sudamérica y el mundo. Partiendo de Buenos Aires, puerta de entrada natural al país, y desde el Norte hasta la Patagonia se despliegan propuestas culturales, paisajísticas y de entretenimiento para ser disfrutadas sin barreras de género, edad, doctrina o confesión.

LA BODA.

En 2010 el Congreso de la Nación sancionó la Ley de Matrimonio Igualitario, que permite el casamiento entre personas del mismo sexo, garantizando a los cónyuges los mismos derechos que gozan las parejas heterosexuales.

Aun los turistas de igual género pueden casarse en Argentina, sin necesidad de poseer un domicilio legal fijo ni contar con un tiempo mínimo de permanencia. Con sólo declarar un alojamiento transitorio y hacer la presentación en las oficinas del Registro Civil, se autoriza a los viajeros a contraer enlace a los cinco días de iniciado el trámite.

LUNAS DE MIEL.

La Ciudad de Buenos Aires se ha convertido en la plaza turística preferida por la comunidad LGBTIQ en Sudamérica. Con un perfil amigable e inclusivo, la metrópolis seduce con su arquitectura, la moda y el diseño, la oferta cultural de librerías, música, teatros, cines y museos, gastronomía de distintas tendencias y lugares de diversión nocturna.

Desde 2006 se celebra en la capital argentina el Festival Internacional de Tango Queer, una modalidad de la danza porteña que propone elegir libremente el compañero de baile y el rol que se desea ocupar en la dupla.

Además, cada mes de noviembre se realiza la Marcha del Orgullo LGBTIQ, que tal como sucede en otras urbes del mundo, inunda las calles de colores, música, desfiles de carrozas y drag queens.

Más allá de Buenos Aires, el interior del país también dispone de atractivos entornos para vivir una luna de miel con los colores del arco iris.

En el Noroeste, la provincia de Salta ofrece una extensa gama de opciones de alojamiento para los turistas LGBT, comprendiendo desde hoteles boutique con habitaciones personalizadas hasta estancias y casas de campo que dan la bienvenida con cordialidad y respeto. La noche salteña, con bares, pubs, restaurantes, discos y peñas folklóricas friendly, es un buen punto de encuentro y distensión.

Para los sibaritas, Mendoza es una variable interesante por su vasto circuito de bodegas que producen el afamado malbec, entre otros vinos de reputación global. Sobre el final del verano, se lleva a cabo en la provincia la Fiesta de la Vendimia Gay, con espectáculos de transformistas y la elección del Rey y la Reina de la Vendimia para Todos.

En tanto, a quienes prefieran la aventura, la geografía argentina les depara un sinfín de alternativas, como volar en parapente en las pistas de Loma Bola y Los Pinos, en el cerro San Javier de Tucumán -consideradas las mejores bases de Sudamérica para esta práctica- o sumergirse en las cristalinas aguas del Golfo Nuevo, en Puerto Madryn, Chubut, meca del buceo local.

La Patagonia deslumbra con singulares escenarios naturales como los del Parque Nacional Los Glaciares. Desde la localidad de El Calafate, Santa Cruz, parten excursiones para visitar el glaciar Perito Moreno y el resto de las imponentes moles de hielo. Otra cita ineludible de la región es Bariloche, destino que fusiona paisajes lacustres y de montaña con ritmo de ciudad. Sobre la avenida Bustillo, de cara al lago Nahuel Huapi, la propuesta de una copa de vino o cerveza artesanal con una tabla de quesos ahumados es una excelente compañía para finalizar la jornada.

Si el objetivo es el descanso, el aire puro de las sierras de Córdoba lo garantiza. Después de desandar la capital provincial, de intensa vida cultural y universitaria, viajar al valle de Punilla permite descubrir el cerro Uritorco. Quienes van detrás de los caminos espirituales encuentran allí un sitio ideal para meditar y conectarse con lo esencial del ser.

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