Asia | Destinos exóticos

El futuro, en frasco chico

A 50 años de su independencia definitiva, esta pequeña nación ubicada en el ápice de la península malaya revela una pujanza única. En ese contexto también busca erigirse como un polo turístico mundial, merced a su rica historia, pluralidad cultural, fantásticos rascacielos y una gran oferta de entretenimiento.

Si bien los magros 700 km² de Singapur pueden parecer escasos para el desarrollo de una nación pujante, basta con poner un pie para observar hasta qué nivel los locales han sabido aprovechar su territorio. Estratégicamente ubicado en el último ápice de la península malaya, este país contiene una multiplicidad única de atractivos, muchos de ellos de primer nivel.

LA CIUDAD LEÓN.

Luego de ser conocido como Temasek ("Pueblo del mar"), en el siglo XIV este sitio se ganó el que sería su actual nombre. La leyenda dice que el príncipe Sang Nila Utama encontró un león, símbolo de buen augurio, que lo llevó a fundar una ciudad en este paraje. Ése habría sido el origen de Singapura, resultado de las expresiones sánscritas “simha” (león) y “pura” (ciudad).

Desde entonces el emplazamiento creció como posta comercial de barcos provenientes de todo el continente asiático y las colonias europeas. Pero la Singapur moderna selló su devenir en 1822, cuando se implementó un plan urbano que separaba cuatro áreas étnicas residenciales: una para europeos y asiáticos ricos; otras dos para chinos e indios, respectivamente; y la restante para musulmanes, malayos y árabes.

En el marco de la Segunda Guerra Mundial, Singapur fue tomada por los japoneses. Tras su liberación se convirtió en colonia inglesa, luego formó parte de Malasia por algunos años y terminó independizándose definitivamente en 1965.

Actualmente, toda está rica historia multicultural se preserva en edificios, monumentos, la gastronomía e incluso en el idioma: todos los singapurenses hablan el singlish, cocoliche del idioma local y el inglés, salpicado de expresiones de las culturas malaya, hokkien, teochew y tamil.

UN SKYLINE ÚNICO.

Con más de 190 rascacielos para apreciar, el skyline de Singapur es uno de los más distintivos del mundo. Lo bueno es que no es necesario tomar un vuelo en avión o helicóptero para obtener una magnífica vista. Ya desde lo alto, una buena opción es el mirador del edificio Marina Bay Sands. De hecho, éste es el lugar apropiado para consentirse en Singapur, ya sea alojándose en el resort, cenando en alguno de sus famosos restaurantes o saboreando un trago en el bar KU DÉ TA, en el piso 57.

Otro hito moderno en las alturas es el puente Henderson Waves, estrenado en 2008. En sus 274 m. de largo, la construcción semeja las figuras ondulantes de las olas, presentando giros, miradores y recovecos íntimos. Por las noches, esta obra moderna cobra vida gracias a la iluminación de LED.

La noria, mejor conocida como Singapore Flyer; el bar 1-Altitude; y el edificio UOB, en la zona financiera, son otros puntos panorámicos.

CALEIDOSCOPIO DE CULTURAS.

La ciudad atesora un amplio y variado espectro cultural. Esto es notorio en sitios sagrados, como los templos chinos e hindúes, mezquitas e iglesias católicas, los cuales conviven en áreas reducidas. Un ejemplo acontece en Pagoda Street, en el Chinatown local, donde el templo Sri Mariamman –el más antiguo de origen hindú– se encuentra junto a la mezquita de Jamae, que pertenece a los musulmanes tamil de Singapur.

Esto también es evidente en los barrios. Ya mencionamos el Chinatown, pero quizás el distrito más destacado es el conocido como Little India, donde las tiendas tradicionales se entremezclan con hoteles boutiques y restaurantes modernos.

En la década de 1840 los europeos vivían en esta zona, especialmente porque allí se encontraba el hipódromo, punto álgido de las reuniones sociales. Luego, cuando la crianza de ganado ganó espacio, esta área se convirtió en imán del comercio, con predominancia de mercaderes indios. En poco tiempo más se empezaron a construir los primeros templos hindúes.

Hoy Little India es uno de los distritos más vibrantes. Los estómagos se regocijarán con las preparaciones vegetarianas del sur de India, los platos de tandoori propios del norte y los locales roti prata (panqueques redondos) y teh tarik, una mezcla de té negro y leche condensada tirada como si fuera cerveza.

Para las compras, los sitios más emblemáticos son el Mustafa Centre –abierto las 24 horas– el Tekka Centre, las casas de venta de artículos de oro y las tiendas de saris. Además, Little India es el hogar de muchos artistas que colaboran con la bohemia de este barrio. Bien vale una visita durante los festivales de Deepavali (usualmente en octubre o noviembre) y Pongal (a mediados de enero).

NATURALEZA VERDE.

Localizado en el área de la Marina, Gardens by the Bay constituye un paraíso horticultural que combina una naturaleza espléndida con los artificios del diseño vanguardista.

En sus 101 ha. se destacan los “Súper árboles”, una serie de jardines verticales semejantes a palmeras y de una altura equivalente a un edificio de 16 pisos. Incluso se puede pasear por el puente colgante que une los árboles y obtener una vista grandiosa del predio.

En tanto, el Bay South Garden presenta el jardín más grande del complejo, cuyo diseño está inspirado en la flor nacional de Singapur: la orquídea conocida como Vanda ‘Miss Joaquim’. Por las noches, aquí tiene lugar un espectáculo de luz y sonido bajo el nombre de Garden Rhapsody.

El otro gran atractivo de Gardens by the Bay es Cloud Forest, un recinto coronado por una montaña de 35 m. de alto envuelta por la niebla y cubierta de una exuberante vegetación tropical. El paisaje se completa con la cascada bajo techo más alta del mundo.

Por otro lado, debido a su majestuosidad y valor, los Jardines Botánicos de Singapur han sido reconocidos por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en este mismo 2015. Su historia se remonta a 1859, año oficial de su fundación, y a lo largo de los años han servido al desarrollo y experimentación de la agricultura local. Del mismo modo, sus laboratorios fueron pioneros en el cultivo y la hibridación de todo tipo de orquídeas. Actualmente, en este paseo se pueden encontrar una gran multiplicidad de ambientes, desde selvas tropicales y jardines hasta centros de interpretación, construcciones antiguas y hermosas esculturas.

Otra opción asociada con la naturaleza es el zoológico singapurense, cuyos destaques son el hábitat de los pandas gigantes y la posibilidad de efectuar safaris nocturnos.

SENTOSA.

La isla de Sentosa es un destino en sí mismo, donde prevalece claramente el entretenimiento para toda la familia.

Allí se encuentra el oceanario más grande del mundo. El S.E.A. Aquarium es el hogar de más de 100 mil ejemplares marinos –de 800 especies– que se desenvuelven con total naturalidad tras los paneles vidriados. Así, en un tour submarino los visitantes podrán disfrutar de las mantarrayas, los meros Goliat y enfrentarse a 200 tiburones.

Para disfrutar de una experiencia acuática integral el siguiente paso será nadar con los delfines del Indo-Pacífico en Dolphin Island; y apersonarse en el parque de agua Adventure Cove para darse un chapuzón y tirarse por sus toboganes.

Todo se complementa con el parque temático Universal Studios Singapore, un compendio de juegos, atractivos y shows basados en célebres filmes y series de televisión. Algunos de ellos son Transformers The Ride: The Ultimate 3D Battle, Sesame Street Spaghetti Space Chase, Shrek 4-D Adventure y Jurassic Park Rapids Adventure.

En Sentosa también se encuentra el Trick Eye Museum, cuyas galerías presentan más de 80 ilusiones ópticas a través de pinturas e instalaciones.

Además, como buen centro de ocio y placer, Sentosa cuenta con playas de primer nivel y restaurantes de alta gama.

Dejá tu comentario