Viajando

Arquitectura moderna

El maravilloso mundo de Gehry

El reconocido arquitecto aporta una admirable cuota de exotismo a las fisonomías de numerosas ciudades del mundo, asombrando con las extravagantes formas y disposiciones de sus edificios.

En toda ciudad hay edificios emblemáticos que, por su belleza, estilo, modernidad o altura, sobresalen en el paisaje urbano. El Palacio Barolo, en Buenos Aires; la Torre Glòries, en Barcelona; el Empire State, en Nueva York; The Shard, en Londres; y The Transamerica Pyramid, en San Francisco; son sólo algunos pocos ejemplos de ello.

Pero también existen construcciones que se suman a las fisonomías de las metrópolis desde el lado del exotismo o la vanguardia extrema, tal el caso de las asombrosas obras del prestigioso arquitecto Frank Gehry.

Nacido en Toronto en 1929 y asentado desde 1947 en Los Ángeles, donde estudió y se recibió, es reconocido mundialmente por las innovadoras y peculiares formas de sus diseños.

Gehry considera que los edificios deben ser obras de arte, y en esa dirección trabaja en cada proyecto que le encargan.

A continuación, algunas de sus obras más representativas y sorprendentes:

8 Spruce Street (Nueva York)

Los bloques de la fachada “se mueven” como si fueran flecos de papel satinado plateado. El fenómeno, observable en el sur de Manhattan, sólo es posible gracias al talento de Gehry, que en el edificio denominado 8 Spruce Street –antes conocido como Torre Beekman– ha dejado marcado su tan personal sello profesional.

La gran masa brillante, a la que también han definido “como formada por olas ondulando en vertical”, está ubicada en el extremo sureste de City Hall Park y cuenta con 76 pisos y 265 m. de altura. Inaugurado en febrero de 2011, fue el primer rascacielos creado por Frank Gehry, que hasta entonces había concebido obras bajas.

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El "movedizo" 8 Spruce Street, al sur de Manhattan.

La base está formada por una construcción de cinco plantas en las que funciona una escuela pública y sobre ella se encuentra la torre residencial con la descripta fachada, cuya forma irregular hace que las 903 unidades de vivienda tengan cada una sus propias características.

Ginger & Fred (Praga)

El desconcierto que produce bordea la incredulidad. Acto seguido, no hay opción: rechazo absoluto o admiración instantánea. Con su insólito frente, La Casa Danzante –también conocido como Ginger & Fred, por remitir a una pareja bailando– rompe abruptamente la excelsa formalidad arquitectónica de Praga lo que, cuando fue inaugurado en 1996, produjo una inevitable polémica.

El edificio –para el que Gehry contó con la colaboración del arquitecto checo-croata Vlado Milunić– es una espléndida obra deconstructivista ubicada frente al río Moldava, a metros del Puente Jiráskuv, en el céntrico distrito llamado Praga 2.

Está conformado por dos edificios entrelazados: una torre de cristal que se angosta e inclina hacia la mitad y que “se apoya” en una segunda construcción caracterizada por sus ventanas no alineadas y sus formas curvas.

Debido a que en su interior funcionan oficinas, La Casa Danzante no puede ser visitada, pero sí está la opción de comer en el restaurante situado en el séptimo piso, desde el que se puede disfrutar de una magnífica vista del Castillo de Praga y del barrio de Malá Strana, además de apreciar la ciudad en 360º en la terraza de este establecimiento.

El Museo Guggenheim Bilbao (Bilbao)

Una de las obras más famosas de Gehry es el Museo Guggenheim Bilbao, ese gigantesco “submarino metálico” ubicado en la zona denominada Abandoibarra, junto al puente de La Salve de la ciudad española.

Inaugurado en 1997, con sus formas curvilíneas y retorcidas recubiertas de piedra caliza, cortinas de cristal y planchas de titanio, ocupa una superficie total de 24.000 m² y dispone de 19 galerías de exposición.

Una particularidad del establecimiento es que, según se afirma, no posee ni una sola superficie plana.

Además, a la forma de submarino o embarcación futurista, se suma que sus brillantes paneles externos se asemejan a las escamas de un pez, brindándole a la inmensa mole una admirable aura surrealista.

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Como un "velero de plata", el Walt Disney Concert Hall.

Fondation Louis Vuitton (París)

El edificio de la La Fondation Louis Vuitton, situado en el Jardín de Aclimatación del Bosque de Boulogne, en el distrito 16 de París, es otra de las extravagantes muestras de la personalidad de Gehry.

Una vez más, las formas sorprenden y desconciertan en este museo

perteneciente al grupo LVMH (Moët Hennessy-Louis Vuitton), que tiene como objetivo promover el arte y la cultura.

Antiguamente llamada Fondation d'entreprise Louis Vuitton pour la création, la actual construcción fue inaugurada en 2014. Gehry se decidió por una gran mole de vidrio inspirada en el Grand Palais, pero también en las estructuras de vidrio que decoran el Jardín de Aclimatación desde 1893, como el invernadero.

Así es que quedó conformado “un enorme velero cristalino” cuyas velas –de forma y curvatura diferentes, y compuestas de 3.600 paneles de vidrio serigrafiado– rodean a “diferentes trozos de un iceberg” que forman la estructura del museo, en los cuales es muy difícil distinguir fachadas y techos.

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El "submarino metálico" de Bilbao.

Walt Disney Concert Hall (Los Ángeles)

Situado en la esquina de Hope Street y Grand Avenue de la gran urbe californiana, a primera vista el Walt Disney Concert Hall remite al Museo Guggenheim Bilbao. Sin embargo, su forma exterior tiene una identidad definida y, otra vez, parece estar inspirada en una embarcación con velas.

El establecimiento, que es la sede de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, fue construido entre 1992 y 2003, habiendo inaugurado en octubre de ese año.

Una vez más, la extravagancia del diseño desafía cualquier regla de armonía y simetría. La construcción es, en esencia, una “cáscara” compuesta por varias unidades edilicias interconectadas, unas de forma ortogonal recubiertas de piedra y otras de forma orgánica y superficies onduladas cubiertas por una piel metálica de acero.

En cuanto al auditorio y las salas, son espacios revestidos de madera de abeto, que es la que se utiliza en el dorso de los violoncelos y violas, y que aquí se usó en paredes, suelos y cielorrasos. Vale destacar que el diseño del interior ha sido considerado un gran logro por los especialistas en este rubro y cumple con los más complejos y exigentes parámetros acústicos.

Hotel Marqués de Riscal (España)

Ubicado en el municipio de Elciego, en la provincia de Álava, País Vasco, el Hotel Marqués de Riscal aparece en este pintoresco pueblo español como una nave espacial que aterrizó en un lugar totalmente equivocado. Es tal la ruptura que provoca en el paisaje, que el establecimiento –perteneciente a la cadena Marriot International– se ha convertido en una atracción en sí misma.

Situada en el corazón de las bodegas de Vinos de los Herederos del Marqués de Riscal, la propiedad conjuga la tradición vitivinícola con el lujo y el vanguardismo arquitectónico.

Al primer vistazo, se podría decir que asemeja a un enorme moño de un paquete de regalo. Sin embargo, estamos en presencia de

prismas rectilíneos que flotan sobre el suelo gracias a tres grandes pilares que soportan la estructura y que están envueltos en cascadas de titanio de color rosa, dorado y plateado que simbolizan los tonos rojizos del vino, la malla de las botellas de Marqués de Riscal y las cápsulas de las botellas, respectivamente.

El hotel, de paredes inclinadas, ventanas en zigzag y altísimos techos, pertenece a la Luxury Collection Hotel y cuenta con 43 habitaciones, 10 de las cuales son suites.

Weisman Art Museum (Minneapolis, Minnesota)

Inaugurado en 1993, el Weisman Art Museum (WAM), en Minneapolis, es el museo de arte de la Universidad de Minnesota.

Se encuentra dentro del campus universitario, sobre el río Mississippi, al este del puente de la avenida Washington.

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 El Weisman Art Museum, en Minneapolis.

El Weisman Art Museum, en Minneapolis.

El edificio presenta una característica repetida en Gehry: bloques ensimismados de diversas formas, como si hubieran sido amontonados en un rincón sin orden aparente. Y es eso, precisamente, lo que lo hace fascinante.

Consta de una fachada de ladrillo y otra de exuberantes curvas angulares de acero.

La colección exhibida está compuesta por 20.000 obras de artistas contemporáneos norteamericanos, cerámica nativa y mobiliario coreano.

Museo de Cultura Pop (Seattle)

Se dice que para crear el diseño del Museo de la Cultura Pop de Seattle, Frank Gehry rompió varias guitarras eléctricas cuyos “restos” le sirvieron para darle forma a los bloques que conforman el exterior del establecimiento.

Así, la fachada, prácticamente indefinible, está compuesta por unidades de distinta geometría y volumen cuyos colores incluyen oro, plata, rojo profundo, azul y una “neblina púrpura brillante”, que hace referencia al tema “Purple Haze”, de Jimi Hendrix, hijo dilecto de esta ciudad.

El establecimiento fue creado en 2000 por el cofundador de Microsoft, Paul Allen, como Experience Music Project. Actualmente se lo conoce como MoPOP y acoge exposiciones que abarcan a toda la cultura pop: el cine de terror, la música, los videojuegos y la literatura de ciencia ficción.

Obviamente, el catálogo de Gehry no termina ahí. Otras de sus fantásticas obras son los edificios de Neuer Zollhof, en Düsseldorf,

que se inclinan en diferentes ángulos sobre la orilla del río Rin; el auditorio conocido como Cola de Ballena, en el edificio del Banco DZ, en Berlin; el edificio Peter B. Lewis, en Cleveland, Ohio; el Instituto Lou Ruvo Brain, en Las Vegas; The Ray and Maria Stata Center, en Cambridge, Massachusetts; y The IAC Building, en el barrio de Chelsea, Nueva York. Extraordinarios y admirables como todos.

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