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Los pueblos que forjaron nuestra historia

En distintas latitudes de Argentina se pueden encontrar las huellas de los inmigrantes que llegaron al país, principalmente desde 1880 hasta mediados de siglo XX. Además de impulsar las economías regionales con sus oficios y trabajando la tierra, salpicaron el país con sus tradiciones, danzas, platos típicos, vestimentas y acentos europeos. 

De norte a sur Argentina creció durante todo el siglo XX promovida por el trabajo y el impulso que le dieron los inmigrantes que arribaron principalmente desde Europa, entre 1880 y mediados del siglo XX.

Llegaron en muchos casos con la idea de encontrar la tierra prometida y se encontraron, más allá de Buenos Aires, con una tierra vasta y deshabitada pero fértil y generosa si se la trabaja.

La mayoría arribó en barcos, en grupos de familias o de vecinos de un mismo pueblo, que encontraron una manera de amainar la nostalgia perpetuando las tradiciones de sus países.

Uno de los pueblos que debió habituarse a un idioma, un clima y una religión muy distinta a la de su tierra fue el galés. Entre 1814 y 1914 cerca de 100 mil galeses dejaron el país, dirigiéndose en su mayoría a América del Norte, Australia o Nueva Zelanda. Sin embargo, un grupo de 153 aventureros llegaron a la Patagonia, a bordo del barco “Mimosa”. Exactamente el 28 de julio de 1865 desembarcaron en las costas del Golfo Nuevo, actual ciudad de Puerto Madryn.

Pronto comprobaron que esa zona no era apta para cultivar y se trasladaron hasta el río Chubut, y dieron origen el 15 de septiembre del mismo año al pueblo de Rawson. Además, este primer asentamiento poblacional fue base de la expedición, que también impulsó el nacimiento de Trelew.

Exactamente en este último paraje se pueden visitar hoy muchos atractivos en torno a la cultura galesa. Una de ellas las capillas, como Moriah –la única que tiene un cementerio galés–, Tabernacl y Nazareth.

Además, todos los años se organiza el festival literario-musical “Eisteddfod del Chubut”, donde la gran figura es el bardo, un juglar que recita sus prosas en idioma galés. La próxima edición tendrá lugar del 26 al 30 de octubre y se llevarán a cabo competencias en letras, artes plásticas, artesanías y fotografía.

Asimismo, los galeses trajeron la costumbre de disfrutar del té por las tardes, luego de las labores y en las capillas. Ya en su suelo argentino le sumaron las delicias dulces y saladas como complemento, y la tradicional torta galesa. En la actualidad, esta ceremonia se puede disfrutar en Gaiman, en siete casas de té, que abren sus puertas todo el año.

Por otra parte, Puerto Madryn celebra año a año el arribo de los galeses en sus costas. Este evento incluye espectáculos que recrean el encuentro entre las culturas de los colonos y de los tehuelches, ofrendas de flores a la escultura La Galesa y una peña folklórica, entre otras actividades.

Un poco más sur, en las afueras de la Ciudad de San Carlos de Bariloche, se ubica Colonia Suiza. Un paraje ideal que invita a viajar en el tiempo. El lugar es patrimonio histórico de Bariloche y atesora antiguos edificios que eran el corazón de la actividad agrícola de los colonos: una pequeña capilla de cuento, una fábrica de cerveza artesanal, el museo de los Colonos y una feria gastronómica donde degustar vino montañés, pastelería europea a base de frutos rojos y el tradicional curanto.

DEL CENTRO DE EUROPA AL CENTRO DE ARGENTINA.

En la provincia mediterránea, ubicada en el valle de Calamuchita y rodeada de sierra, se encuentra la localidad de aires tiroleses y suizos de Villa General Belgrano.

A este paraje llegaron de algunas familias alemanas en el 30. Con el posterior arribo de otros grupos centroeuropeos (suizos, austriacos y húngaros, entre otros), la villa se fue conformando lentamente en un pueblo que recrea el terruño de sus antepasados y tomando una fisonomía muy particular en sus costumbres, construcciones y gastronomía.

Uno de los eventos más populares, que tiene lugar en octubre, es la Fiesta Nacional de la Cerveza (Oktoberfest). Allí la colectividad alemana muestra sus danzas, música y trajes típicos. Comienza cada día con un desfile de vestimentas típicas por la calle principal, luego se ingresan al predio cervecero y comienza el festejo, pasando por el escenario una importante cantidad de conjuntos musicales y cuerpos de baile. Además, se puede degustar cerveza artesanal, comidas y repostería centroeuropea.

A su vez, el calendario de festividades se complementa con la Fiesta Nacional de la Masa Vienesa, en Semana Santa; y la Fiesta del Chocolate Alpino, en vacaciones de invierno.

Otro pueblo dentro del Valle de Calamuchita con tradiciones centroeuropeas es La Cumbrecita. Se trata de un pueblo peatonal, donde no se permite el ingreso con vehículos y todos los recorridos están previstos para ser realizados a pie. Cascadas que bajan de la sierra, añosos bosques llenos de senderos, ríos de agua cristalina y típicas construcciones alpinas a uno y otro lado del camino son algunas de las características que definen su identidad.

PERDIDOS EN EL TIEMPO.

Los menonitas constituyen la más antigua de las iglesias evangélicas, que surgieron en 1527 como “ala radical” de la reforma protestante. En Argentina, su colonia más grande está ubicada en el departamento de Guatraché, en La Pampa. Y se supone que llegaron a estas tierras desde Bolivia, Paraguay o México. Sin embargo, son descendientes de alemanes o rusos, por eso el color blanco de su tez, sus ojos claros y la complexión delgada y fuerte.

Al llegar a la colonia menonita, el visitante se encuentra con otro estilo de vida: son pocos los que leen diarios o revistas educativas, en cambio sí leen libros; no escuchan radio, ni ven televisión y los generadores de energía eléctrica se usan sólo para el trabajo.

Se los puede visitar todos los días, excepto los domingos, y conocer sus labores vinculadas a la industria láctea y disfrutar una merienda típica con ellos. También se dedican a la elaboración de dulce de leche casero, quesos y chacinados de cerdo, que se pueden adquirir en el lugar. Lo recomendable es contactar previamente con guías locales.

EL ENCANTO DEL LITORAL.

Hacia fines del siglo XIX, comenzaron a arribar a Oberá, al sur de Misiones, grandes olas migratorias de países tan diversos como Francia, Alemania, Suiza, Italia, Polonia, Rusia, Ucrania, España, Brasil, Paraguay y Japón. De modo que hoy conviven en la ciudad numerosas colectividades que mantienen la cultura y la tradición de sus antecesores.

Tal es así que desde 1980 se lleva a cabo la “Fiesta Nacional del Inmigrante”. Este año tendrá lugar del 1° al 11 de septiembre y se expondrán réplicas de las casas típicas de cada comunidad, bailes folclóricos y muestras de arte.

Por su parte, Colón es una pequeña colonia suiza ubicada en Entre Ríos. Esta historia comienza en 1857, con la llegada a las costas del río Uruguay de un contingente de 530 personas oriundas del Cantón de Valais, en Suiza.

Con el tiempo, Colón creció y se convirtió en un centro turístico y termal, mientras que la villa San José conservó las huellas de los colonos con el Museo Histórico Regional. Allí se conservan herramientas, carruajes, muebles, monedas, trajes de época, instrumentos musicales, piezas de alumbrado y colecciones de libros antiguos, entre otros objetos.

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