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Montevideo para niños: un retorno a la más tierna infancia

La capital uruguaya ostenta algunos de los mejores atributos que pueda tener una urbe: su afabilidad, su carácter no invasivo, su mansedumbre. Dentro de este marco es que puede también sacar de su pequeña galera un puñado de divertidas y atractivas vivencias para los más pequeños, que seguramente quedarán atesoradas entre los mejores recuerdos de una familia.

Hay una Montevideo para cada buscador. Una Montevideo que se desnuda ante quienes escrutan por “un cacho de cultura” –a través de una propuesta patentizada en teatros, cines, librerías y bolichones frecuentados por poetas, músicos, escritores y almas en pena–; una Montevideo para los amantes del buen comer; y otra para quienes prefieren dar rienda suelta a la nostalgia. Y a quien escribe, en esta etapa de la vida que le toca vivir –con una bella familia compuesta por una compañera y dos párvulos de seis y ocho años–, le encanta pensar que acaba de descubrir una Montevideo especial para niños. Veremos por qué, haciendo un recorrido por opciones que irán desde las más accesibles a las más sofisticadas.

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El museo Torres García ofrece una propuesta para los más pequeños.
El museo Torres García ofrece una propuesta para los más pequeños.

VAMOS A LA PLAYA… Y MUCHO MÁS.

Podría decirse que es una verdad con pilares hechos de sapiencia popular: a los niños les encanta el agua. Y en ese sentido, la capital uruguaya, con su inmensa mano de agua, sabe acariciar muy bien los pies de los niños. Veamos por qué.

Parece no terminar más. Es una gran serpiente que, tras muchos siglos de haber vivido bajo tierra, decidió asomar su nariz para ver qué pasaba de este lado del mundo. En su abrupta aparición, el animal deslizó su panza en forma paralela al curso de un río, el más ancho del mundo. Precisamente ése fue el principio de su eternización: vaya a saber por qué extraño hechizo, la serpiente quedó convertida en piedra. Así es la rambla de Montevideo.

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<div>En el Parque Lecocq es posible divisar algunas especias no confinadas en jaulas.</div><p></p><p></p>
En el Parque Lecocq es posible divisar algunas especias no confinadas en jaulas.

Pero el plato fuerte se ubica a la altura de donde la rambla pasa a llamarse República de Perú: allí asoma la playa de Pocitos. Además de disfrutar de sus aguas, en ella los niños pueden practicar un sinnúmero de actividades, como surf y windsurf, canotaje, kayak, remo, natación, vóley y fútbol. De hecho, el Ministerio de Turismo y Deporte de Uruguay organiza permanentemente actividades deportivas que tienen como escenario a esta playa citadina.

Vayamos ahora por otras alternativas que también captan el interés de los más pequeños: zoológicos y planetarios. Para la primera opción, nada mejor que acercarse al Parque Lecocq, un área de 120 ha. lindera al área protegida de los humedales del río Santa Lucía.

La característica más notable de este parque es que muchas especies no se encuentran confinadas, con lo cual durante el paseo es posible encontrarse con especies como carpinchos y zorros circulando libremente por el predio.

Localizado en Luis Batlle Berres, Km. 19 y ½, el Parque Lecocq cuenta además con un comedor y un área para realizar picnics, así como juegos recreativos al aire libre. Además, la perlita para los más pequeños es un trencito infantil que realiza un didáctico recorrido por el predio.

Si no se cuenta con suficiente tiempo como para alejarse demasiado del entramado urbano, otra alternativa es una visita al Zoológico de Villa Dolores. Aunque responde a un patrón de exposición más tradicional, este predio de 7 ha. –localizado en avenida Gral. Riviera 3245– deslumbra a los visitantes a partir de su belleza paisajística y su variedad de especies. Además, cuenta con un sector especial con juegos para niños.

Cerca de allí se erige el planetario de Montevideo “Agrimensor Germán Barbato”. Inaugurado el 11 de febrero de 1955 –lo que lo transforma en el primero de Iberoamérica–, éste es un paseo altamente recomendable para los aficionados a los astros y los planetas. Además, asiduamente se realizan jornadas de observación astronómica, diurnas y nocturnas.

PARQUE RODÓ: UNA VUELTA A LA NIÑEZ.

Hasta este punto de Montevideo, el emblemático Parque Rodó, quería extender mi relato. Pude comprobar en carne propia que existe una suerte de portal mágico en la rambla Presidente Wilson, a la altura de la playa Ramírez. Cruzarlo es, para los de 40 y algo, revivir un mundo relegado por el frenesí de las ocupaciones diarias.

Cruzarlo es toparse con una rueda gigante que hasta parece iluminada con estrellas, con autitos chocadores y calesitas, con un péndulo con forma de barco pirata, con sombrillas voladoras.

Es uno de esos lugares del mundo que llevan los topes de ansiedad de los más pequeños a su máximo nivel: mientras el niño mayor me tironeaba una manga para conducirme a la locura del barco pirata, el más pequeño me tomaba de la otra mano para que le haga de copiloto en los autitos chocadores; y luego de eso, ambos me hicieron flamear cual barrilete hasta el Rock Samba.

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El Parque Rodó, un mágico portal a la niñez.
El Parque Rodó, un mágico portal a la niñez.

Con el estómago algo revuelto de tantas marchas y contramarchas, este periodista necesitaba recuperar energías para continuar deleitándose con los pases de magia de esta vuelta atrás en el tiempo. Un recomendadísimo stop familiar es dirigirse a alguno de los puestos de los alrededores para comprar una docena de churros rellenos –seis con queso, seis con dulce de leche–, y acaparar dos de los primeros, antes de que las pequeñas pirañas acaben con todo.

Ya recobrado, la pincelada final de esta cautivante tarde la da una incursión familiar en la calesita de helicópteros voladores. Con sólo bajar la palanca de mando, estos aparatejos de juguete te conducen bien arriba, desplegando las más bellas postales de un atardecer en playa Ramírez. Un consejo: plegado como estás en el diminuto medio de transporte, abrazá a tu hijo y fijá este momento en la más intocable pared de tus recuerdos, para toda tu vida.

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El célebre planetario de Montevideo.
El célebre planetario de Montevideo.

TIPS PARA EL VIAJERO

Mejor época para visitar Montevideo: es un destino para visitar todo el año. Playas, museos, eventos, teatros, carnaval, tango, candombe, bodegas o boliches son algunas de las opciones para descubrir Montevideo en cualquier época del año. El clima es templado y húmedo, con una media de alrededor de 16º C.

Moneda: peso uruguayo. US$ 1 = 32,60 pesos uruguayos. Playas de Montevideo: son aptas para bañarse. Están certificadas bajo la norma de calidad ISO 14001, por lo que se realizan monitoreos diarios. Montevideo es la primera ciudad capital en certificar sus playas.

Corriente eléctrica: en Uruguay el voltaje común es de 220 voltios, la frecuencia es de 50 Hz y los enchufes son del tipo C / I / F / L. De todas formas, se recomienda a los visitantes traer consigo un adaptador o transformador para evitar dificultades.

Informes: www.montevideo.gub.uy/turismo

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