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Nuevas rutas del café

Para nuestro país, el café se ha convertido, además de uno de sus principales bienes de exportación, en un activo turístico de primer orden. En el último tiempo, dos nuevos circuitos se sumaron a la oferta del país que permiten explorar otras variedades especiales de este producto.

Los planes turísticos en torno a las fincas dedicadas al cultivo de café colombiano de exportación son la nueva moda del turismo nacional. A través de experiencias variadas, este tipo de establecimientos están ofreciendo un portafolio para el ecoturismo con experiencias de primera mano en el campo de Colombia.

Durante años, el país ha construido una imagen positiva gracias a la exquisitez de su café, reconocido mundialmente como uno de los más excelsos y mejor clasificados por su sabor. Tras varias décadas punteando las listas de exportadores de este producto, Colombia le ha dado un giro a su acercamiento al grano y lo ha convertido, además de un componente importante de su economía, en uno de sus activos turísticos potenciales para los años por venir.

No en vano, Procolombia ha generado, como parte de su portafolio de rutas temáticas, dos nuevos circuitos que buscan explorar la gran variedad de cafés especiales que se producen en el territorio nacional. Se trata de “Sabores del Café” y “Ruta Cafetera”. Estas dos rutas destacan a los departamentos de Magdalena, Huila, Armenia, Quindío, Risaralda, Valle del Cauca, Cauca y Cundinamarca como lugares en los que se puede encontrar una gran variedad de prácticas sostenibles y experiencias únicas en torno al café.

EL INFALTABLE TRIÁNGULO DEL CAFÉ.

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En el centro de Filandia existen construcciones coloniales, que son morada de bares y cafés.
En el centro de Filandia existen construcciones coloniales, que son morada de bares y cafés.

El denominado Triángulo del Café lo conforman los departamentos de Quindío, Risaralda y Caldas. A lo largo de los siglos, el agreste paisaje montañoso de la región cafetera colombiana ha sido colonizado por campesinos que han superado las dificultades económicas del desplazamiento, adaptado su infraestructura vial y de riego para cultivar la tierra con cafetales y, además, hacerla habitable con características identitarias propias de sus pobladores.

Más allá de las ciudades capitales, algunos de los municipios más visitados de esta región incluyen Salento y Filandia, por lo pintoresco de su paisaje y su proximidad al Valle del Cocora; Santa Rosa de Cabal, por sus termales; Montenegro y Quimbaya, por sus parques temáticos.

Hoy en día, 48 cabeceras municipales de estos tres departamentos, con nueve de ellas ubicadas en el norte del Valle del Cauca, comprenden el Paisaje Cultural Cafetero, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad en la 35° sesión de la Unesco en 2011.

Actualmente, el potencial turístico de estas regiones está en ciernes a través de la promoción de los cafés especiales y de experiencias en las fincas que lo producen.

LAS EXPERIENCIAS CAFETERAS.

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Entre los destinos más visitados de esta región están Salento y Filandia, por lo pintoresco de su paisaje y su proximidad al Valle del Cocora.
Entre los destinos más visitados de esta región están Salento y Filandia, por lo pintoresco de su paisaje y su proximidad al Valle del Cocora.

Hoy por hoy, hay varios circuitos y planes operados por diferentes empresas de la región que ofrecen hospedaje, pasadías y experiencias en distintas propiedades cafeteras, que incluyen un acercamiento al proceso de recolección, selección y preparación del café para exportación, junto con la cata del mismo.

El hospedaje en la casa cafetera constituye una propuesta única, ya que este lugar posee una hermosa arquitectura con disposición particular de habitaciones, así como mobiliario y decoración típica de la zona. Pero sobre todo permite acercar al turista a la forma de vida de los lugareños.

Las estadías suelen incluir café de origen en la mañana, actividades como clases de yoga o baile y algunas instalaciones contemporáneas como piscina.

El programa se completa con un tour cafetero, que contempla una caminata por la plantación acompañada de un guía chapolero (nombre que se le da a los campesinos recolectores de café), quien explica el proceso del cultivo, la historia de la región y el proceso de selección, secado, tostado y empacado.

Algunos planes pueden ofrecer, además de la degustación, un taller de barismo tradicional y contemporáneo, dirigido a los profesionales en el servicio de café preparado y a los aficionados a esta bebida.

Otras actividades para realizar en los territorios dedicados al cultivo de café son los siguientes: talleres y procesos productivos con otros tipos de frutos, como el cacao o el plátano, que también son endémicos del país y exportados a todo el mundo; y talleres con chocolate o preparaciones tradicionales con plátano también son comunes.

La observación de aves y cabalgatas son igualmente populares en los bosques húmedos tropicales del país. Para esto, existen los senderos ecoturísticos dedicados al viajero que quiere un contacto más cercano con la naturaleza.

Los circuitos por el triángulo del café también pueden incluir visitas al Parque Nacional Natural Los Nevados, uno de los pocos lugares del país en donde se encuentran picos con nieves perpetuas; así como visitas a las iglesias y monumentos de Manizales, Jardín Botánico del Quindío con orquideario y mariposario, Parque Nacional de la Cultura Agropecuaria (Panaca) o al Parque Nacional del Café, entre otros.

CAFÉ DE LAS REGIONES.

El cultivo de grano excelso de importación ha trascendido el Paisaje Cultural Cafetero y se ha extendido a otras regiones del país. De hecho, de los 13 productos gastronómicos colombianos denominados de origen, siete son cafés y solo uno (Café de Colombia) se produce en el Eje Cafetero. Las otras seis denominaciones se elaboran en otros departamentos con condiciones geográficas y climáticas similares: Cauca, Nariño, Huila, Santander, Tolima y Sierra Nevada de Santa Marta.

Cada una de estas regiones posee sus haciendas cafeteras que ofrecen la misma calidad de experiencia que se puede encontrar en el Triángulo del Café, incluso con menor afluencia de turistas que aquellos de la región tradicional.

De la misma forma, las ciudades capitales, notablemente Bogotá, también brindan una gran variedad de cafeterías y establecimientos gastronómicos dedicados al consumo y generación de cultura de café. Estos tours se enfocan más en la sofisticación de la bebida y en la concientización sobre su consumo como una vivencia urbana.

De hecho, para los aficionados a la bebida, las mejores catas y las experiencias más refinadas se pueden hallar en los centros urbanos, que concentran diversidad de cafés provenientes de todas partes del país, con distintos tipos de grano y estilos de preparación.

CULTURA DEL CAFÉ.

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Cosechando los granos de café.
Cosechando los granos de café.

Tras el agua, el café se ha convertido en la segunda bebida más consumida en el mundo. Lo anterior, sumado al hecho de que Colombia es uno de los países referente mundial en calidad de grano, tiene que ser un aliciente para incentivar el turismo centrado en la bebida.

De acuerdo a diversos estudios, el consumo de café de los colombianos ronda los 2 kg. per cápita al año. Estos niveles son muy inferiores al de países como Finlandia, que consume 12 kg. al año; o Noruega, que toma cerca de 10 kg.

Fedecafé subraya que, por muchos años, a los colombianos se nos malacostumbró a tomar café hipertostado, pero debe empezar a revalorarse en el mercado interno una bebida cuya degustación está a la altura de la de los vinos.

A pesar de que Colombia es uno de los líderes mundiales en exportación de café de primer orden, muchas veces el consumido en la mesa de los colombianos no es equivalente en calidad a aquel que se exporta.

Precisamente, para Fedecafé, la generación de cultura de café es un elemento clave para continuar la tendencia al alza del consumo en el país, y también para estimular este tipo de turismo. Sin embargo, además de la calidad en el grano, también es necesario un buen barista, un equipo de preparación con las condiciones mínimas para lograr una bebida premium y un paladar que sepa apreciar la diferencia de sabores y el cuerpo de la bebida.

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