/ Nicolás Bruno Panno

  • La gran ciudad pop

      Si una de las máximas de viajar consiste en estar entretenido, la antigua Edo parece imbatible. Desde la comida y los pequeños desfasajes culturales hasta el consumismo y el frenesí nocturno, no hay manera de permanecer indiferente en una ciudad que propone el aceleramiento de los sentidos. Todo acompañado por una infraestructura impecable y la amabilidad de los locales.  

  • Desembarco en tierras fascinantes

    Hacia el noroeste de París se despliega un territorio que rezuma una gran cantidad y diversidad de puntos de interés. El inigualable Mont Saint-Michel, los jardines impresionistas de Monet, pueblos delicados frente al mar y los ecos de las batallas durante la Segunda Guerra Mundial, son solo selectos ejemplos de una región que tiene de todo.

  • Berlín experimenta una segunda juventud

    Más allá de su perenne atractivo histórico, en los últimos años la capital alemana se ha transformado en faro cultural para jóvenes, artistas y emprendedores, dotando a sus barrios de propuestas innovadoras y una atmósfera relajada. Proponemos un recorrido por esos sitios que están a la vanguardia de todo para redescubrir Berlín desde una nueva perspectiva.  

  • Un paraíso perdido en medio del Pacífico

    Un joven maorí sopla el extremo de una caracola, cuyo interior espiralado retumba emitiendo un sonido grave y audible desde cientos de metros. Se trata del llamado de la Polinesia a los viajeros, invitados a redescubrir un destino de playas prístinas, aguas turquesas y una cultura tan rústica como atractiva. Este singular destino contiene una carga de exotismo y ensoñación difícil de equiparar. Es que su aislamiento geográfico, la preservación del entorno natural y la milenaria cultura maorí conforman un combo imbatible al momento de convocar a viajeros aventureros y no tanto.

  • Un espejismo reluciente en pleno desierto

    En la última década el emirato ha emergido como un referente turístico a nivel mundial, captando la atención de millones de viajeros. Aquí las fastuosas construcciones y la admirable ingeniería económica conviven con las arraigadas tradiciones árabes, entregando una experiencia de matices diversos y única en el orbe. 

  • El refugio tropical de Hemingway

    Durante muchos años, el Premio Nobel de Literatura hizo de Key West su residencia permanente y punto de partida de largas excursiones en altamar. En este poblado, ubicado en el último ápice de Florida, aún se conserva el que fuera su hogar, hoy conocido como Casa y Museo de Ernest Hemingway.

  • La celebración de los sabores

    Fruto de un legado milenario, forjado por la tradición nativa y completado por la influencia contemporánea, el acervo culinario norteño se traduce en un sinfín de delicias nacionales y populares. Así, los viajeros deben aprovechar para probar de todo, desde las clásicas empanadas de carne y las humitas hasta los dulces artesanales y vinos de altura.

  • Nacida bajo un signo de agua

    Bajo la influencia del río Paraná y los Esteros del Iberá, la provincia goza de una importante diversidad de atractivos, desde la cuna del general José de San Martín y los ricos ecosistemas locales hasta el legado guaraní y las celebraciones religiosas. Pueblos coloniales, el legado jesuítico, una vigorosa liturgia religiosa, el rastro del Libertador de América, coloridas carnestolendas y la omnipresencia del agua, bajo las formas del río Paraná y los Esteros del Iberá, se conjugan para dotar a Corrientes de un perfil magnético.

  • Bologna bien vale una mesa

    Con el apoyo permanente del Enit y de la Región de Emilia Romagna pudimos visitar Bologna, una ciudad que reúne todos los méritos para inscribirse en cualquier itinerario por Italia. Inmersa en una privilegiada zona productiva, esta ciudad de tintes medievales tiene mucho para los visitantes, comenzando por una excelente gastronomía y siguiendo con una rica historia que la dotó de impresionantes monumentos. A ello se suman los atractivos dedicados a los amantes de los autos.