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Bombas y Bombinhas | Brasil | Santa Catarina

Playas de agua verde esmeralda en un territorio preservado

El municipio de Bombas y Bombinhas cuenta con 39 playas, muchas de ellas con mar tranquilo, ideales para quienes viajan con chicos; además de buena infraestructura de gastronomía, comercio y vida nocturna.

Playas de agua verde esmeralda, bahías protegidas de las olas que abrigan a diferentes especies de peces, un territorio preservado que mantiene el esplendor de su mata atlántica, son algunas de las características de Bombinhas, que ocupa una península en el municipio más pequeño de Santa Catarina. El municipio de Bombas y Bombinhas cuenta con 39 playas, muchas de ellas con mar tranquilo, ideales para quienes viajan con chicos; además de buena infraestructura de gastronomía, comercio y vida nocturna. Algunas de las que destacan por su belleza son Lagoinha, Prainha, Praia do Embrulho, Praia da Sepultura y Praia dos Ingleses (conocida como Retiro dos Padres). La Praia da Tainha, más alejada del centro (con acceso por la Praia da Conceição), llama la atención por tener una naturaleza más salvaje. Quienes prefieren las olas más agitadas, particularmente los surfistas, eligen Quatro Ilhas y do Mariscal. En Canto Grande y en Zimbros, donde es tradicional la pesca artesanal, los viajeros suelen acercarse a comprar ostras y mariscos frescos.

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<b>Playas de agua verde esmeralda en el enclave.</b>
Playas de agua verde esmeralda en el enclave.

Debido a sus condiciones naturales, Bombinhas es un destino ideal para la práctica de buceo. Entre los sitios de inmersión destaca la Reserva Biológica Marinha do Arvoredo, considerada el mejor punto de buceo autónomo del sur de Brasil, con una visibilidad que varía ente los 10 y los 18 m. y una gran biodiversidad que permite apreciar meros, pulpos, rayas, calamares, vieiras, langostas, tortugas, delfines, pingüinos y ballenas, entre otros. La reserva, integrada por las islas Galés, Arvoredo y Desierta, sólo puede ser visitada por grupos acreditados. Otro punto interesante es Ilha do Macuco, donde los buzos se acercan a apreciar un navío que naufragó en 1915. Un paseo imperdible es subir al Morro do Macaco –siempre con guía acompañante–, donde se obtiene una espectacular vista panorámica de 360° y, un poco más arriba, es posible contemplar las islas de la Reserva do Arvoredo y toda la península. Una interesante oferta de artesanía en cerámica, madera, tejidos y tapices; además de la tradicional y deliciosa gastronomía azoriana, completan la propuesta del destino.

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