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Siento al caminar toda la piel de América

El sur de América Latina esconde una riqueza histórica y paisajística que vale la pena conocer y disfrutar en primera persona. De eso se trata el turismo comunitario, tan en auge en los últimos años, que ofrece la posibilidad de disfrutar de las costumbres de los pueblos originarios y la belleza natural que en la que habitan.  

rostro Bolivia, estaño y soledad.

Un verde Brasil, besa a mi Chile

cobre y mineral

Subo desde el sur

hacia la entraña América y total,

pura raíz de un grito

destinado a crecer

y a estallar”.

Así reza el poema de Armando Tejada Gómez, que la voz de Mercedes Sosa hizo famoso en toda Latinoamérica y el mundo. Estrofas que resumidamente describen a la perfección la identidad y el colorido de los países que se ubican al sur del continente.

Además, conforma un excelente prefacio para hablar de las opciones que ofrece Latinoamérica en el segmento de turismo vivencial. Experiencias de viajes alternativas, sustentables y en contacto directo con las comunidades originarias de nuestra tierra. A su vez, implican un tipo de viaje responsable que asegura, en la mayoría de los casos, que lo que el viajero gasta en el destino vaya directamente a sus habitantes. Mientras que para el turista implica un enriquecimiento espiritual y un aprendizaje sobre las distintas formas de vivir y de concebir el mundo.

La diversidad geográfica de nuestra región, sumado a la cantidad de comunidades aborígenes que aún conservan sus tradiciones, hacen que las opciones en este segmento de viajes sean inagotables.

NATURALEZA E HISTORIA.

En la región peruana de Puno, el lago Titicaca esconde la encantadora isla de Taquile. Aquí las leyendas perviven en el imaginario de su gente y en los coloridos tejidos que lucen con orgullo. A lo largo de la geografía insular, están desperdigados mágicos senderos que llevan hacia andenes agrícolas y lugares ceremoniales, como el Quinuapata. El textil tradicional de Taquile tiene reconocimiento mundial, un arte que se enseña a los visitantes con paciencia milenaria. A su vez, en esta isla se pueden visitar sitios arqueológicos, el mirador Mulsina Pata y la playa de Collata Suyo; además de pasear en bote, pescar de manera artesanal y asistir a una ceremonia de ofrenda a la tierra.

Por otra parte, bien al sur de Perú, en el valle del Colca se ubican los pueblos de Yanque y Sibayo.

Yanque fue residencia habitual de caciques collaguas hasta convertirse, durante la época de la colonia, en una urbe de estilo barroco mestizo. En su gran plaza, en la que los danzantes aparecen fugazmente, también se puede apreciar la textilería local. Además, el lugar invita a participar de las faenas agrícolas y ganaderas, conocer el Complejo Arqueológico de Uyo Uyo y el centro termal de Chacapi.

Mientras que Sibayo es un tradicional pueblo de Colca, ubicado a pocos minutos de Chivay. Sus calles de piedra, construidas con bloques de roca labrada, barro y sillar, conservan el diseño conocido como ‘damero español’, que parecen conservarse intactos desde hace varios siglos. En este paraje es posible participar de rituales andinos, conocer detalles sobre la crianza de la llama y formar parte de una faena ganadera.

Por su parte, Brasil también ofrece un circuito que combina naturaleza y cultura. El Parque Indígena de Xingu es considerado una de las reservas más famosas y más grandes del mundo. Creado en 1961, está situado al norte del estado de Mato Grosso, y cubre una superficie de aproximadamente 30 mil km², donde alberga más de una decena de etnias. Su generación tuvo como objetivo asegurar la supervivencia, las mejores condiciones de vida y la posesión de sus tierras a estos indígenas; y así preservar su cultura, sus hábitos y su religión.

El paisaje ofrece una enorme biodiversidad, dado que es una región de transición ecológica; de las sabanas y bosques semideciduos más secos al sur se llega al bosque amazónico al norte.

Por todos estos motivos es que vale la pena participar del itinerario del Xingu. Se pueden conocer las aldeas de los waurá y los trumai. Los visitantes son recibidos por los indios e invitados a presenciar danzas y otros ritos, conocer historias y leyendas indígenas, y a participar de la vida cotidiana de la aldea. El paseo dura cuatro días y uno de los mayores atractivos es la pesca realizada con técnicas aborígenes de detección y captura de peces. Además se puede hacer un paseo a remo por las aguas del río Von den Steinen; el paisaje ribereño es hermoso y tranquilo y, los más audaces, pueden observar yacarés, de noche y con linternas, a lo largo de este río.

COMUNIDADES ABIERTAS AL MUNDO.

El turismo comunitario en Ecuador tiene una gran relevancia, ya que el país cuenta con una enorme cantidad de comunidades que conservan sus tradiciones y, con los años, han abierto sus costumbres a los visitantes. De hecho en el país existe una amplia red de ONGs y fundaciones que promocionan e impulsan las experiencias comunitarias.

Por citar una propuesta, al sur de los andes ecuatorianos y a 140 km. de Cuenca, se localiza la etnia de los saraguros, uno de los centros indígenas más importantes de América del Sur. Allí familias indígenas comparten sus viviendas con los visitantes y permiten conocer sus costumbres, su forma de vida y sus conocimientos.

En el caso de Bolivia el turismo vivencial es, en primer término, una alternativa económica que le permite a los pueblos generar sus propios ingresos, revalorizando su identidad cultural y conservando el medio ambiente.

Las comunidades del lago Titicaca abren sus puertas a los turistas para compartir sus tradiciones y la riqueza cultural y natural. Una de las opciones es la excursión a la isla del Sol y las islas Sahuiña. Los viajeros parten de Copacabana hasta la isla del Sol, y el tour está dedicado a explorar las formas organizativas andinas, la historia expresada en las danzas ancestrales y la tradición textil cultivada desde tiempos milenarios. Challapampa, en el norte de la isla, ha sido por mucho tiempo el lugar ideal para contemplar el inmenso lago. Las arenas blancas y los guijarros multicolores hacen de esta bahía un sitio perfecto para quienes buscan tranquilidad y reencontrarse con la historia de las culturas tiahuanaco e inca.

Asimismo, Chile alberga varios destinos donde realizar turismo vivencial y adentrarse en la historia del país. Cancosa es un poblado aymara emplazado en la región de Tarapacá, las faldas del volcán Sillajhuay. Allí se pueden avistar alpacas, ñandúes y bofedales (formaciones vegetales que se nutren de aguas superficiales y subterráneas), además de compartir actividades cotidianas con la comunidad.

Mientras que en la región del Alto Biobío aún habitan los integrantes del pueblo Pehuén. La comunidad se ubica a 5 km. de Villa Ralco y el paisaje está dominado por grandes superficies de bosque nativo, con avellanos, robles y coigües. Desde tiempos ancestrales las familias de la comunidad se dedican a la crianza de chivos, corderos, gallinas y vacunos; actividades que se pueden compartir durante la estadía.

En la misma región se encuentra la comunidad de Trongol, en un área rural perteneciente a la comuna de Curanilahue. Este pueblo está integrado principalmente por descendientes de colonos, que llegaron a esta zona a trabajar en la explotación de la madera de araucaria y las minas de oro. A través de sus calles el viajero puede reconstruir el período de auge de la minería y el estilo de vida de los trabajadores.

CELEBRACIONES ANCESTRALES.

En Argentina, Tucumán es una de las provincias que más ha desarrollado su oferta de turismo vivencial. En la localidad de Anfama existen refugios, en el medio de las montañas, que reciben a los aventureros que se animan a cruzar por la tupida selva subtropical de “Las Yungas”, para llegar a los Valles Calchaquíes.

Además, en Amaicha del Valle, el pueblo tucumano que más resguarda su identidad ancestral, hay dos sitios imperdibles en donde los visitantes pueden compartir costumbres y tradiciones con la comunidad indígena: dormir en sus viviendas, cocinar en hornos de barro, comer alimentos cultivados y producidos por ellos, y disfrutar de la paz y tranquilidad de los cerros.

Asimismo, en Amaicha del Valle se organiza todos los 21 de junio la celebración del "Inti Raymi" en la montaña y los 1º de agosto la tradicional veneración a la Pachamama; en las que los viajeros pueden participar. También, en época de cosecha de uva, los turistas pueden sumarse a la recolección y elaboración de vino patero.

TIPS PARA EL VIAJERO

Informes:

Argentina: www.tucumanturismo.gov.ar (Ente Turismo de Tucumán).

Bolivia: www.boliviaturismo.com.bo.

Brasil: www.visitbrasil.com.

Chile: www.chile.travel.

Ecuador: www.ecuador.travel/es.

Perú: www.turismoruralcomunitario.com.pe.

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