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Una cocina que enamora a paladares del mundo entero

Todo destino despliega una cocina autóctona que cada vez más los viajeros quieren conocer. En el caso de Turquía hay una gran variedad de platos y sabores, tan deliciosos que conquistaron los paladares del mundo entero.

¿Quién no se ha deleitado alguna vez con unos kebab al paso, sabroso bocado de carne cocinado a la parrilla?, ¿Cómo no caerse rendido ante un delicado bocadillo del baklava, con su dulzor inigualable que se funde en la masa filo? ¿Y la dolma de col, que consiste en arroz salteado con piñones, hierbas, pasas y especias, envueltos cuidadosamente en transparentes hojas de col? Estas creaciones forman parte de la gastronomía turca, rica en sabores y colores, con recetas cuya fama ha cruzado todas las fronteras, y por supuesto forman parte ineludible de una visita al país.

PARTICULARIDADES DE LA CULINARIA TURCA

Uno de los mitos que hay que derribar de la cocina turca es la complejidad de los sabores generado por una multiplicidad de especias. En realidad, cada plato contiene sólo uno o dos tipos de ingredientes principales, que no deben esconderse con salsas, sino que deben sentirse. Y las especias y las hierbas se utilizan de manera muy sencilla y con moderación.La esencia de la gastronomía turca son los cereales (arroz y trigo) y las verduras. La berenjena ocupa un lugar esencial, al igual que los “fríjoles” (kuru fasülye) y “pilav”, acompañados de encurtidos y compota de membrillo. También es frecuente un tipo particular de entrada llamada “meze”, que consiste en platos servidos en pequeñas cantidades, similar a las tapas españolas. Lo acompañan con vino o “rakı”, la bebida turca con sabor a anís. Vamos a encontrar otra modalidad muy utilizada: “Dolma” es el término genérico para las verduras rellenas (calabacín, berenjena, tomate, repollo y hojas de parra, aunque el pimiento verde con arroz es el más popular).

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Además del relleno de arroz se usa el de carne como plato principal que, normalmente, se acompaña con salsa de yogur. Por otra parte, la cocina turca cuenta con una gran variedad de postres, siendo el más común la fruta fresca de temporada. En otras temporadas, se consume seca, en compotas, o en mermeladas y conservas. Para los turcos, el entorno es tan importante como la comida en sí. Por lo tanto, los lugares relacionados con los alimentos deben ser considerados también parte del ritual. Los mercados son uno de ellos: están los llamados Pazar, que son semanales y se asientan en los barrios; y los permanentes, como el famoso de las especias de Estambul.

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PLATOS IMPERDIBLES

Uno de los platos más auténticos es el kebab, que vendría a ser el fast food turco, aunque su historia se remonta a varios años atrás, cuando los nómades cocinaban la carne a la parrilla en los campamentos. Ahora hay muchas variedades de kebab, la brochette de carne que puede acompañarse con vegetales asados, destacándose el “şiş kebab” (carne trozada) y el “döner kebab” (apila capas de carne picada alternándolas con filetes de pierna de cordero sobre un espetón vertical que gira lentamente delante de una parrilla). También muchos tipos de lugares donde degustarlos: desde restaurantes económicos, como el “Kebapçı”, hasta establecimiento más lujosos.

El “lahmacun” también es un imperdible: se trata de una masa cubierta por carne y condimentos. Otro plato popular es la carne picada cruda, que tiene su origen en los turcos nómadas, quienes llevaban este producto con especias en sus sillas de montar. ¿Cómo se prepara? Con carne picada dos veces, amasada durante horas con bulgur (alimento elaborado a partir del trigo), se hacen bolitas del tamaño de un bocado de hamburguesas y se sirven con cilantro. También cabe mencionar el “meze”, cuya variedad más popular es la mezcla de melón dulce, queso feta cremoso y pan recién horneado. Caballa seca en escabeche, ensalada de verduras frescas en salsa espesa de yogur y ajo, platos de verduras frías cocidas o fritas en aceite de oliva, pequeñas pastas saladas crujientes, mejillones y calamares fritos con salsa, ensalada de tomate y pepino y huevas de pescado en salsa, son otras opciones posibles. El menú podría extenderse por mucho más, pero concluiremos con dos platos imperdibles, además del ya mencionado dolma de col: berenjena cortada a lo largo y rellena de una mezcla de carne y acompañada por arroz “pilav”; y “hünkar beğendi” (el favorito de su majestad), una preparación difícil de realizar, pero que vale la pena probar. En cualquier caso, estas deliciosas preparaciones se pueden degustar en un “lokanta”, es decir los restaurantes de barrio que ofrecen cocina tradicional.

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LOS POSTRES

Los amantes de los dulces sabrán que en Turquía encontrarán el paraíso. Por empezar, el baklava se hace a base de hojaldre finísimo que se le pone mantequilla y se dobla en capas después de rellenarse con pistachos, nueces o nata, que posteriormente se hornea y se riega con miel.Además de la pastelería al horno existe los de masa de levadura fritos y los salteados en sartén. La familia de los “lokma” se hacen friendo trozos de pasta con levadura en aceite y sumergiéndolos en almíbar. Dilber dudağı (los labios de la señora), hanım göbeği (el ombligo de la señora), y vezir parmağı (el dedo del visir), son buenos ejemplos de este tipo de postres.El baklava y postres similares suelen tomarse con café, como aperitivo o después de un plato de kebab. Aunque menos conocidos, hay varios postres elaborados a base de leche, llamados “muhallebi”, que se consiguen en el “muhallebici” (tienda de pudding). Desde el ligero agua de rosas hasta el pudín de leche mezclado con finísimos trozos de pechuga de pollo, son algunas de las propuestas. Habíamos mencionado las conservas, en particular la mermelada de membrillo, la de guinda y la de rosas.

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IMPRESCINDIBLES DE TURQUÍA

-Estambul: mezquita del sultán Ahmet, museo Santa Sofía, Hipódromo romano, la Cisterna Basílica y el Palacio Topkapi. Para comprar souvenirs y productos para preparar las recetas en casa, hay que ir al Gran Bazar y al Bazar de las Especias. En cuanto a los restaurantes, la plaza de Taksim y la calle Istiklal son ideales para comer, al igual que el barrio de Ortaköy.

-Éfeso: ostenta el área arqueológica más grande del mundo. El templo de Artemisa, las ruinas de la ciudad, las termas de vario, el ágora del Estado, el Odeón, la vía de los curetos, el Templo de Adriano, la biblioteca de Celso, la vía de mármol, el Gran Teatro y la Iglesia de Santa María. La siguiente parada es la basílica y tumba de San Juan, en la colina de Ayasuk. Otro de los mayores atractivos de Éfeso es la visita a la casa de la virgen María, así como el Museo de Éfeso.

-Capadocia: sus formaciones rocosas (conocidas como chimeneas de las hadas), barrancos y valles de aspecto lunar. Diversas civilizaciones dejaron su huella en esta región. Se excavaron cuevas para utilizarlas como casas, almacenes e iglesias. Algunos lugares imperdibles son el Museo de Goreme, Museo Zelve, ciudad subterránea de Kaymakli, ciudad subterránea de Derinkuyu, valle de Ihlara, Uchisar y Ortahisar, etc.

-Pamukkale: producto de un fenómeno natural que genera gruesas capas blancas de piedra caliza y travertino, a simple vista da la sensación de estar frente a una catarata congelada.

http://www.turismodeturquia.org

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