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Valle de Punilla: Un lugar para toda la familia

Enclavado en las Sierras de Córdoba, el valle de Punilla ofrece al visitante un sinnúmero de opciones. Sus paisajes y la calidez de su gente harán de la estadía del visitante una experiencia que no olvidará jamás.

Punilla mezcla el ritmo vibrante de majestuosas ciudades como Carlos Paz, con los rincones más paradisíacos de la provincia, guarda en sus dominios una multiplicidad de localidades repletas de encanto y hermosura. Navegar por los extensos espejos de agua de sus diques, divertirse en el Casino, en los múltiples bares y restoranes, pero también descubrir cascadas ocultas en medio de la serranía, ríos de agua cristalina con impresionantes balnearios, constituyen experiencias únicas que deben ser atravesadas. Conjugando el paisaje de las Sierras Chicas con los gigantescos cordones montañosos que bañan todo el territorio con su afluentes naturales, el Valle de Punilla presenta opciones para los más variados gustos.
Una alternativa puede resultar el hecho de avivar las llamas de la tradición en el legendario festival de Cosquín; otra, conocer la energía oculta del cerro Uritorco. O bien recorrer senderos casi inexplorados, cascadas de más de 100 m., que se precipitan en una verde quebrada plena de ollas naturales. Comprobar la calidad gastronómica y la historia de La Cumbre, o dejarse llevar por el calor del verano, que descansa en el río y las playas de Mayu Sumaj.

OPCIONES Y PASEOS.
• Aguas termales en el faldeo del cerro Uritorco: el itinerario comienza en Capilla del Monte, donde luego de visitar su peculiar calle techada, debemos dirigirnos hacia el faldeo del cerro Uritorco, camino al ojo de agua situado a 1.200 m.s.n.m.
En minutos llegamos a las denominadas termas del Uritorco. Este lugar cuenta con una característica distintiva: gran concentración de gas carbónico disuelto en el agua. El paisaje circundante es un frondoso bosque de quebrachos y macizos de palmeras nativas del lugar.
El recorrido termal lo iniciamos en la laguna de barro, donde se aprecian las virtudes de la fangoterapia. Luego de pasar por las duchas de agua a 37º C, el turista debe ingresar a la pileta semicircular donde se inician los baños.
En un circuito donde se aprecia el aumento paulatino de temperatura y gas carbónico, es posible comprobar también cómo se incrementa la relajación del cuerpo y el bienestar general. Un lugar para sentirse auténticamente nuevos, disfrutando de una experiencia única y reparadora.

Punilla alberga además, ciudades con hoteles de primer nivel, canchas de golf, peatonales, peñas, grandes iglesias, teatros, festivales; y también pueblos de absoluta tranquilidad, alejados del ruido, rincones serranos de inigualable hermosura. Cada nueva localidad que se visita guarda íntimamente los secretos que la diferencian del resto. Cada paisaje presenta nuevos colores, nuevos rincones. Visitar la región no es sólo recorrer una parte del territorio cordobés: también implica prepararse para conocer los miles de mundos, que por obra del destino, decidieron permanecer todos juntos en el Valle de Punilla.•

ASCENDIENDO.
El recorrido nace en la señorial villa serrana de La Cumbre, entre sus edificios de reminiscencias inglesas y sus calles arboladas. Así, por un camino interno de tierra consolidada, el circuito se inicia uniendo dos grupos de pueblos eslabonados, cada uno con sus características y su encanto propio. El camino nos lleva desde La Cumbre, entre sierras y paisajes, hacia la bella Ascochinga. Luego de haber recorrido la localidad, y partiendo rumbo al norte, el camino de tierra irá mostrando pueblos que presentarán la forma de vida de la población rural de la zona.

Así, pasando por la comuna de La Pampa, a pocos kilómetros, sorprenderá la majestuosa fachada barroca de la estancia jesuítica Santa Catalina, declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2000 por la Unesco. Siguiendo en dirección norte, surcando el corazón del relieve, se llega al pintoresco pueblo de Cañada del Río Pinto. Y más allá, luego de transitar por los caseríos rurales de Los Sauces y Todos los Santos, se accede a la localidad de Ongamira; pintoresco caserío en donde resuenan las más inquietantes historias sobre dignidad aborigen y fatídicos finales.

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