Cuando se piensa en Malasia, suelen venir a la mente rascacielos, capitales cosmopolitas y ciudades que no paran. Pero existe otra cara del país, menos conocida, que se despliega a un ritmo distinto: mercados de barrio, talleres donde los artesanos siguen trabajando como hace generaciones, pueblos pesqueros, islas y selvas que parecen no haber cambiado en millones de años.
Malasia es tierra de cultura.
Esa cara se encuentra en la costa este de la península malasia, un territorio donde la cultura, la naturaleza y el mar no compiten entre sí, sino que se complementan. Recorriendo Kelantan, Terengganu y Pahang el paisaje cambia todo el tiempo, pero hay algo que se mantiene constante: la sensación de estar frente a una Malasia que sigue profundamente ligada a sus raíces y a su entorno natural. En un mismo viaje se puede aprender una técnica artesanal centenaria, cruzar en bote hacia una isla de ensueño o adentrarse en una de las selvas tropicales más antiguas del planeta.
Kelantan y sus tradiciones: el corazón cultural de la costa malasia
En el extremo norte de la costa este está Kelantan, un estado que se ha ganado fama por la solidez de su identidad cultural y que muchos consideran uno de los mayores guardianes de las costumbres malasias. En sitios como Kota Bharu, esa cultura no se guarda en vitrinas de museo: se respira en los puestos del mercado, en los platos que se sirven, en las artes populares, en las cometas que sobrevuelan los campos y en el día a día de la gente.
Viajar por este estado es también acercarse a técnicas textiles como el batik y el songket, dos joyas artesanales del país. El batik se distingue por sus diseños y colores logrados con métodos tradicionales de teñido, mientras que el songket es una tela tejida con hilos ornamentales, reservada tradicionalmente para celebraciones importantes.
La identidad de Kelantan no solo se ve: también se escucha y se prueba. Las danzas y música tradicionales, junto con símbolos como el Wau Sobek —la conocida cometa lunar malasia y emblema del arte popular en esta zona de la costa este—, forman parte de un patrimonio que sigue vivo. A eso se suman los mercados locales, un buen punto de entrada para conocer cómo vive realmente la gente de la región.
Y no se puede hablar de Kelantan sin hablar de su comida. Entre los platos que definen su cocina están:
- Nasi Kerabu: arroz teñido de forma natural con flor de guisante mariposa, servido normalmente con pollo o pescado seco.
- Nasi dagang: arroz cocido al vapor con leche de coco, acompañado de curry de pescado, huevo duro, verduras encurtidas y coco rallado tostado.
- Ayam percik: pollo a la parrilla bañado en una salsa cremosa de leche de coco, hierba limón, jengibre, ajo y especias.
Son sabores que cuentan la historia de la región y que se han transmitido de una generación a otra. Para quien viaja desde Latinoamérica, Kelantan tiene justamente lo que hace valioso a un destino todavía poco explorado: la chance de conocer una cultura local que el turismo masivo no ha transformado.
Terengganu, islas y tradición pesquera frente al mar de Malasia
Bajando por la costa aparece Terengganu, un estado cuya vida entera gira alrededor del océano. Acá, el trabajo artesanal convive con una cultura pesquera muy arraigada y con algunos de los paisajes marinos más llamativos del país.
Esa cercanía con el mar se nota incluso en los oficios tradicionales. La confección de textiles, cerámica y otros objetos artesanales viene de una cultura que durante siglos estuvo conectada con las comunidades costeras y con las rutas comerciales que atravesaban esta parte de Asia. Pero el gran atractivo llega cuando la costa se transforma en la puerta de entrada a sus islas.
Redang Island es uno de los nombres más conocidos del litoral: agua cristalina, playas de arena blanca y arrecifes ideales para el buceo y el snorkel. Más al norte están las Perhentian Islands, con playas tropicales, abundante vida marina y un clima relajado, perfecto para bajar el ritmo.
Para quienes prefieren alejarse todavía más de los circuitos habituales, Pulau Tenggol es una buena opción para explorar el fondo marino, gracias a sus arrecifes y su biodiversidad.
La experiencia de Terengganu no se agota en la playa. Su cocina también lleva el sello del mar, con pescados, mariscos, arroz, coco y especias como protagonistas. Acá el océano no es solo paisaje: es cultura, economía, gastronomía y forma de vida.
Pahang, selvas milenarias y montañas: la naturaleza de Malasia en estado puro
Si Kelantan es cultura y Terengganu es mar, Pahang es el estado donde la naturaleza y la aventura toman el protagonismo en la costa este.
Este territorio reúne algunos de los paisajes más variados de la península: desde las montañas y los cultivos de té de Cameron Highlands hasta la espesura de la selva tropical de Taman Negara.
Con una antigüedad calculada en más de 130 millones de años, Taman Negara es una de las grandes joyas naturales del país. Sus caminos permiten adentrarse en un ecosistema de enorme biodiversidad, y actividades como el trekking, los paseos en bote por el río y las caminatas sobre las copas de los árboles dan distintas formas de vivir la selva.
Para los que buscan movimiento, Pahang también ofrece senderismo, observación de fauna, recorridos fluviales y paisajes que quedan bien lejos de los circuitos más transitados.
Y esa variedad sigue hasta llegar a la costa. Frente a Pahang está Tioman Island, con vegetación abundante, playas y aguas claras ideales para el buceo y el snorkel. Es otra muestra de cómo esta región junta montaña, selva y mar en un mismo recorrido.
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