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Turquía: tierra de ciudades y reliquias históricas

Éfeso, Priene, Mileto, Didyma y Bodrum son algunos de los enclaves ineludibles para quienes viajan a Turquía con la avidez de conocer, recorrer y aprender sobre antiguas civilizaciones. Vestigios arqueológicos –muchos de ellos en muy buen estado de conservación– y museos son los grandes atractivos.

Para los viajeros apasionados por la historia y sus vestigios, Turquía es uno de los destinos que más tiene para ofrecer. En esta ocasión, profundizaremos sobre algunos de los enclaves destacados: Éfeso, una ciudad que atesora un enorme patrimonio arqueológico, ligado a viejas civilizaciones, cruces de culturas y religiones; Priene, Mileto y Didyma, antiguas ciudades de gran importancia sobre el valle del río Meandros; y Bodrum, uno de los centros de ocio más destacados del país, erigido nada menos que sobre la antigua Halicarnaso.

ÉFESO

Éfeso es el área arqueológica más grande del mundo, con el agregado de que alberga obras antiguas exhibidas en su lugar original. Situada en la parte occidental de lo que fue el Asia Menor, en la península de Anatolia, no sólo comprende los yacimientos de la antigua y esplendorosa capital del imperio romano en Oriente, sino también las ruinas del templo de Artemisa, la basílica y tumba del apóstol San Juan, y el Museo de Éfeso.

Turquia Efeso
La magnífica fachada de la Biblioteca de Celso de Éfeso permanece en pie.
La magnífica fachada de la Biblioteca de Celso de Éfeso permanece en pie.

El mejor sitio para comenzar el recorrido por Éfeso es el templo de Artemisa, considerado una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo. Aunque hoy solo puede verse una de las 120 columnas jónicas de antaño. La armonía de sus proporciones, numerosas estatuas y obras de arte hacían de ella una auténtica joya del arte griego.

Para seguir un orden cronológico, la visita debería continuar por las ruinas de la ciudad, probablemente el mayor atractivo de Éfeso. La zona arqueológica tiene dos accesos; por la puerta superior se llega hasta la zona que fuera el puerto, pudiéndose observar a lo largo del recorrido los vestigios de la capital oriental del imperio romano: las Termas de vario (aún pueden verse las paredes y bóvedas de los baños romanos), el Ágora del Estado (plaza rodeada de edificios civiles, y flanqueado por columnas jónicas y corintias), el Odeón (teatro utilizado para representaciones teatrales y conciertos), la Vía de los curetos (una de las arterias principales de la ciudad), el templo de Adriano (de estilo corintio; una maravilla arquitectónica en la que destacan su decoración y relieves), la Biblioteca de Celso (su magnífica fachada permanece en pie, ostentando cuatro nichos con estatuas que simbolizan la sabiduría, la virtud, la ciencia y la fortuna; la tumba de Celso yace en la parte posterior); la Vía de mármol (la avenida principal, de 4 km.; en la actualidad se ven los restos de columnas de 8 m. de alto, con frisos de mármol esculpidos), el Gran Teatro (el más grande del mundo, con capacidad para 25 mil espectadores, con una acústica perfecta y donde San Pablo predicó varias veces); y la Iglesia de Santa María (la antigua Bolsa de cereales se convirtió en iglesia cuando el cristianismo fue adoptado como religión oficial del Estado. Allí tuvo lugar el Concilio Ecuménico de 431).

PRIENE, MILETO Y DIDYMA.

Cerca de Éfeso, el valle del río Meandros fue testigo del levantamiento y caída de algunas grandes ciudades, como Priene, Mileto, Didyma, Afrodisias y Hierápolis.

Las primeras tres definitivamente ameritan una visita para los viajeros interesados en la historia y los sitios arqueológicos, y dado que se encuentran a poca distancia unas de otras, pueden recorrerse incluso durante una misma jornada.

Priene es uno de los parques arqueológicos más importantes de Turquía. Fue uno de los puertos jónicos más activos, y el trazado en damero de las calles –introducido en el siglo IV antes de Cristo– es uno de los primeros ejemplos de planificación de ciudades. Allí pueden observarse el Anfiteatro y el templo de Atenea.

Por su parte, también Mileto fue un gran puerto jónico, una de las ciudades más célebres de la Antigüedad y lugar de nacimiento de varios filósofos y pensadores, como el afamado Tales de Mileto. Si bien el teatro en sí justifica la visita, no deben dejar de verse las ruinas muy bien conservadas de los baños de Faustina, el Museo Arqueológico, los almacenes de trigo, la puerta del Ágora, el monumento del puerto, la Puerta de los Leones y el gimnasio, entre otros vestigios.

Turquia Mileto
El teatro de Mileto, una joya histórica.
El teatro de Mileto, una joya histórica.

En tanto, aunque Didyma no ostenta más que un monumento, es tan maravilloso que definitivamente vale la pena trasladarse hasta allí para verlo. Se trata del templo de Apolo, una de las más grandes construcciones y sitios más veneradas de la Antigüedad que, a pesar de los múltiples incendios y saqueos conserva una elegante belleza, con su pórtico de gigantescas columnas que lo rodea.

BODRUM

Bodrum se encuentra en la provincia de Mugla, y hasta principios de los 70 fue una villa de pescadores. Luego se convirtió en el centro turístico que cada verano congrega a más de 700 mil visitantes, sin perder su esencia y ambiente bohemio y relajado, características que atrajeron a poetas, cantantes y artistas.

Sin embargo, uno de los datos más interesantes es que la ciudad fue fundada sobre la antigua Halicarnaso –en el Asia Menor–, una de las urbes coloniales más importantes de la región de Caria.

Halicarnaso fue la ciudad de nacimiento de Herodoto, uno de los más grandes historiadores, y allí se alzaba una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo: la tumba del rey Mausolus (siglo IV a de C), la misma que diera origen a la palabra "mausoleo".

Éste tenía un templo rodeado de 36 columnas. En la parte superior del monumento se encontraba una pirámide de 24 escalones y en la parte más alta descansaban las estatuas de mármol del rey Mausolos y de Artemisa.

Turquia Didyma
El templo de Apolo de Didyma, uno de los sitios más venerados de la Antigüedad.
El templo de Apolo de Didyma, uno de los sitios más venerados de la Antigüedad.

En la actualidad puede visitarse el sitio donde estuvo emplazado el mausoleo, del cual quedan algunos restos. Se accede subiendo desde la mezquita de Tepecik, en el puerto de yates.

Asimismo, es imperdible un recorrido por el castillo, un símbolo de la región. Se encuentra entre dos puertos, protegiendo la entrada a la bahía de Bodrum. Alberga el Museo de Arqueología Submarina, con una notable colección de restos arqueológicos encontrados en la zona, que se remontan hasta la Edad de Bronce.

Datos útiles

-Cómo llegar: el Aeropuerto Internacional de Atatürk (IST)–a partir de marzo del 2019, el Aeropuerto Internacional de Estambul (ISL)–. Para acceder a Éfeso, Priene, Mileto y Didyma hay que viajar en avión hasta Izmir (75 km.), desde donde se puede acceder en tren o bus. Otra alternativa es viajar en barco al puerto de Kuşadasi. Para llegar a Bodrum, desde Estambul se toma otro vuelo hasta el aeropuerto de Bodrum-Milas. También es puerto de cruceros.

-Clima: mediterráneo, con inviernos templados y veranos largos y calurosos.

-Moneda: lira turca.

-Qué comprar: artículos de cuero, narguiles, alfombras y turkish delights.

-Qué comer: carnes asadas, kebab, baklava y turkish delights encabezan la lista de los imperdibles.

-Para tener en cuenta: para la temporada de verano es conveniente realizar reservas con anticipación, tanto de vuelos como de alojamiento, por la alta demanda.

-Informes: www.turismodeturquia.com

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