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China invierte en vuelos supersónicos: así será el "Concorde chino"

China acelera sus planes para recuperar los vuelos supersónicos, aunque inicialmente está pensado para viajes corporativos y turismo de alta gama.

El programa cuenta ya con una primera experiencia en vuelo. El 30 de junio de 2025, un demostrador a escala 1:18 despegó del aeropuerto de Dingzhou, en la provincia de Hebei, para comprobar su comportamiento a baja velocidad.

¿Cómo será el nuevo "Concorde" de China?

El avión TMS-10, desarrollado por el Laboratorio Tianmushan en China, se encuentra en fase final de montaje e integración y tiene previsto intentar, antes de que termine 2026, un vuelo supersónico para comprobar si su tecnología puede convertirse en la base de una nueva generación de aeronaves de pasajeros.

El diseño planteado por el laboratorio contempla una velocidad de crucero de Mach 2, aproximadamente el doble de la velocidad del sonido, aunque también está optimizado para operar a Mach 0,95 cuando las condiciones obliguen a mantenerse en régimen subsónico.

Concorde fue un avión supersónico de transporte de pasajeros que voló hasta 2003. 

Concorde fue un avión supersónico de transporte de pasajeros que voló hasta 2003.

¿Quiénes podrán acceder a estos vuelos?

El proyecto está respaldado por Beihang University y persigue desarrollar, en una fase posterior, un aparato de apenas 10 a 15 plazas dirigido principalmente a viajes corporativos y turismo de alta gama.

Los investigadores calculan que una aeronave con estas prestaciones podría cubrir los más de 1.000 kilómetros que separan Pekín y Shanghái en unos 30 minutos, frente a alrededor de dos horas de los vuelos actuales. Se trata, por ahora, de una estimación ligada al potencial de la tecnología y no de un tiempo comercial demostrado en operaciones reales.

Turismo sostenible: ¿qué ocurrirá con la contaminación sonora?

Uno de los mayores retos es precisamente reducir el estampido sónico, históricamente una de las principales limitaciones para extender este tipo de vuelos sobre zonas terrestres.

El TMS-10 utiliza una configuración aerodinámica de tres superficies, con un canard delantero y estabilizador en T, diseñada, según la empresa que diseña el modelo, para evitar que determinadas ondas de choque se concentren y lleguen al suelo con mayor intensidad.

Superar esa prueba tampoco supondría que China disponga automáticamente de un nuevo avión turístico. El propio equipo reconoce que la transición desde el demostrador hasta una aeronave capaz de transportar pasajeros exige resolver cuestiones relacionadas con motores, materiales, resistencia estructural, consumo, costes de mantenimiento, seguridad y confort.

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